Sábado, 18 de noviembre de 2017

Salvador Gutiérrez: suprimir
inculto como acepción de rural

19/04/2011
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Raquel L. Murias, La Nueva España«En estos momentos rural no significa inculto y creo que debe modificarse». Así lo considera el catedrático de Lingüística y miembro de la Real Academia Española (RAE), el asturiano Salvador Gutiérrez Ordóñez (Bimenes, 1948). Gutiérrez está de acuerdo con la iniciativa emprendida por el alcalde de Cudillero y presidente de la comisión de municipios rurales de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Francisco González, para conseguir que la Real Academia modifique la segunda acepción de la palabra «rural» en el Diccionario: «Inculto, tosco, apegado a cosas lugareñas».Según el alcalde de Cudillero, esta acepción «ofende» a los que tienen sus raíces en los pueblos de Asturias. Explica Salvador Gutiérrez, nacido en un concejo rural, que cuando la solicitud de los asturianos, que pretenden llevar a cabo una recogida de firmas de instituciones, colectivos, universidades, patronatos y cámaras de Comercio, llegue a la RAE, «se estudiará y se someterá a revisión». El catedrático asturiano considera que antes «la palabra rural era asimilable a inculto, pero ahora ya no». Además, matiza que la revisión de esta segunda acepción puede llevarse a cabo de dos formas; una, retirando el sinónimo de inculto; o dos, explicando que esta acepción se utilizaba en el pasado.Sin embargo, no todos los expertos están de acuerdo con la propuesta de revisión que se propone desde Cudillero. Así, la catedrática de Lengua Española de la Universidad de Oviedo y viuda de Emilio Alarcos, Josefina Martínez, explica: «Cuando se habla de una persona rural y se utiliza como acepción "inculta" nos estamos refiriendo a una persona que no tiene ojos para mirar más allá de donde pisa, es decir: que no tiene inquietudes por aprender más o progresar. Y entonces se la denomina rural, pero en el sentido de apegada al lugar en donde vive, ya sea en el campo o en la ciudad». Josefina Martínez, que nació en el pueblo de San Claudio (Oviedo), dice que es necesario «reflexionar y pensar un poco. Cuando hablamos de una persona que no es curiosa o que está apegada sólo a lo que conoce, se la puede llamar rural o rústica, pero nadie está llamando cateta a la gente del campo».La propuesta del alcalde de Cudillero no ha pasado desapercibida en el entorno rural asturiano. Algunos alcaldes, como Antonio Riveras (IU), regidor del concejo de Santa Eulalia de Oscos, manifiesta: «Yo creo que es una ofensa que el término rural tenga como sinónimo "inculto" en el Diccionario. En el mundo rural hay gente con más y menos formación, lo mismo que ocurre en las ciudades. La iniciativa emprendida por Francisco González me parece coherente y, si se pide mi firma, no dudaré en apoyarlo», concreta.Ana Cano, presidenta de la Real Academia de la Llingua Asturiana, tampoco duda de la «necesidad» de retirar esa segunda acepción de la palabra rural del Diccionario de la Real Academia de la Lengua. « Me parece una definición totalmente inadecuada y creo que se debería retirar. Ahora no tiene ningún sentido que rural tenga como acepción inculto y, desde luego, menos aún en una comunidad como Asturias, con un alto índice de población rural. El Diccionario necesita que las acepciones que se han quedado obsoletas se vayan adaptando a los tiempos a los que estamos», concreta Ana Cano. Desde que la solicitud de los asturianos llegue a la RAE pasarán entre seis meses y un año hasta que se lleve a cabo la modificación, si es que se aprueba. «Primero se modificará en la versión digital del Diccionario de la RAE y después en la publicación en papel», explica Salvador Gutiérrez. La Real Academia Española recibe casi diariamente peticiones de diferentes colectivos ciudadanos para que se lleven a cabo reformas o modificaciones en las acepciones que aparecen en el Diccionario. «Me parece muy bien que los asturianos se muevan y reivindiquen cambios si los creen convenientes», añade el académico. Todas esas solicitudes sobre el significado de las palabras son analizadas una vez por semana por los miembros de la RAE.