Sábado, 18 de noviembre de 2017

Premio Cervantes discrepa de la RAE

26/11/2010

El EconomistaEl Curial e Güelfa es una de las novelas del siglo XV más atractivas y enigmáticas. Los expertos no se ponen de acuerdo sobre la posible autoría del anónimo, aunque en los últimos años ha ganado peso la teoría -fundamentada sobre todo en estudios lingüísticos- de que es obra de un valenciano. En la línea de recuperación de clásicos que la crisis ha traído consigo, la editorial catalana Barcino ha publicado recientemente una traducción al castellano de la novela de caballerías. Es la tercera desde que el manuscrito del Curial en lengua propia fue descubierto a mediados del siglo XIX en la Biblioteca Nacional de Madrid. La primera versión española data de 1920 y es de Rafael Marquina. La segunda es de 1982, hace casi treinta años, y la firmó Pere Gimferrer para Alfaguara (se reeditó hace unos años en otra colección). No ha habido más al margen de estas dos versiones, a excepción de una traducción electrónica para el Institut Virtual Internacional de Traducció (Ivitra) de la Universidad de Alicante. El nuevo Curial e Güelfa en castellano ha sido traducido y prologado por el filólogo de Girona David Guixeras y cuenta con una presentación de Anton M. Espadaler, uno de los investigadores que ha defendido la tesis de la autoría catalana de la obra. Guixeras, no obstante, prefiere pasar de puntillas en su prólogo por esta espinosa cuestión y se limita a referirse al autor, "como es de recibo", dice, como "el Anónimo". El desconocimiento del nombre del escritor de esta novela de caballerías se debe a que se perdió el primer cuaderno del manuscrito. "Comparto la opinión de Lola Badia y Jaume Torró de que esta es una pérdida irreparable sobre la que es mejor no insistir", sentencia al respecto Guixeras. El traductor sí que sitúa temporalmente al autor, a partir de las referencias que da sobre su alter ego en la narración, Melchor de Pando. Dice así que debió nacer en torno al año 1400, crecer con la nueva dinastía en la Corona de Aragón de los Trastámara y escribir en los tiempos del rey Alfons el Magnànim (1416-1458). Guixeras afirma asimismo que para su trabajo ha tomado como base la edición que Ramon Aramon i Serra realizó para Barcino entre 1930 y 1933 y la traducción de Gimferrer. Su objetivo, apunta, es que el Curial -contrapunto perfecto al Tirant lo Blanc en la literatura caballeresca- se lea con una prosa lo más semejante a la original, sin una excesiva modernización sintáctica y léxica. Curiosamente, la última edición filológica de la obra —la única desde la de Aramon— es del catedrático de la Universitat de València Antoni Ferrando (Anacharsis, 2007). El académico defiende en ese volumen la autoría valenciana del Curial, una tesis que cuenta con el respaldo de autoridades de prestigio en la Filología Catalana, como Antoni M. Badia i Margarit, Joan Veny y Germà Colón. En el congreso sobre el Tirant celebrado en Valencia el septiembre pasado, la investigadora María Teresa Ferrer atribuyó la obra al secretario y bibliotecario del Magnànim Lluís Sescases, lo que levantó bastante polémica.