Miércoles, 18 de julio de 2018

nafta

El petróleo sólo fue extraído en gran escala a partir de la primera mitad del siglo XX, cuando se inició la producción en serie de vehículos automotores, pero se sabía de su existencia desde la más remota Antigüedad. Los sumerios, los asirios y los babilonios conocieron fuentes de petróleo y de gas natural que llegaban a la superficie en las cercanías de la actual ciudad de Hit, sobre una ribera del Eufrates, desde hace por lo menos cinco mil años, generalmente mezclados con betún de Judea. Los médicos egipcios y los babilonios lo utilizaban para curar heridas y como laxante. Más adelante, el petróleo se usó como arma: en las guerras médicas, los persas mojaban sus flechas en petróleo y las encendían antes de lanzarlas contra los atenienses. En los primeros siglos de la era cristiana, los árabes y persas sometían el crudo a cierta destilación para usarlo como combustible, con fines bélicos. Hacia el siglo XII, la técnica de destilación del crudo para iluminación empezó a difundirse por Europa. En el latín medieval, el betún de Judea, la sustancia más pesada obtenida en los yacimientos de petróleo, era conocido como asphaltus, vocablo del que proviene el español asfalto*, pero en la Antigüedad clásica los griegos lo habían llamado naphtha, palabra semejante al acadio naptu y al persa naft, de igual significado, que llegó al castellano como nafta, para designar inicialmente al betún de Judea, aunque a veces se lo confundía con el alquitrán, como ocurre con Antonio de Nebrija en su Diccionario latino español: Huego de alquitran. naphtha.ae. Con el desarrollo de las técnicas de refinación del crudo, el viejo vocablo de trasmisión grecolatina se aplicó, probablemente bajo influencia del inglés naphtha, como designación genérica de un grupo de derivados del crudo, intermediario entre los gases ligeros del crudo y el queroseno. En la primera edición del Diccionario de la Academia (1734), en la entrada naphta encontramos: Betún oleoso y nitroso, y por eso fácilmente inflamable: tanto que según algunos, arde debaxo del agua. Del inglés naphtha se derivó naphthalene, un hidrocarburo sólido cuyo punto de fusión se sitúa entre los 79 y los 83 grados Celsius, también conocido en castellano por su nombre comercial naftalina.


Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

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