06/02/2012
Rubén Díaz Caviedes, El Confidencial
En su discurso ante la Comisión
de Cultura del Congreso, el nuevo
ministro de Educación, Cultura y
Deporte de España, José
Ignacio Wert, adelantó las
líneas maestras de su
dirección y comentó la
contribución del Ministerio a la
consolidación de la «marca
España», uno de los ejes
propuestos por el Gobierno para relanzar
la imagen del país en el exterior
y fomentar la confianza en España
a largo plazo.
«Nuestras instituciones culturales
—aseguró el ministro—
no sólo dan cabida a la cultura
de España, sino que deben acoger
a toda la cultura en español, ser
un espacio abierto para la creatividad
de uno y otro lado del
Atlántico». Una
afirmación cargada de significado
que se ha interpretado como una apuesta
del ministro por renovar la
capitanía española entre
las naciones hispanohablantes en la
promoción internacional de la
lengua española, especialmente
tras el apresurado relevo en la
dirección del Instituto Cervantes
y cuando el castellano se confirma como
segunda lengua más hablada del
mundo. ¿Se convertirá nuestro
idioma en un verdadero activo de la
marca España? ¿En qué
medida puede contribuir la
promoción del castellano a los
intereses estratégicos del
país? ¿Conseguiremos rentabilizar
esta posición privilegiada o
dejaremos pasar una oportunidad
histórica de plantar cara al
inglés?
El chino, un valor relativo
Con aproximadamente 840 millones de
hablantes nativos, el chino
mandarín es indiscutiblemente la
lengua más hablada del mundo.
Debe esta posición al montante
demográfico de la
República Popular China
—aunque los hablantes reales sean
menos, el mandarín es la lengua
oficial de 1.300 millones de personas,
una quinta parte de la población
mundial— pero no a su
implantación como segunda lengua
ni a su expansión internacional,
limitada a China y varias naciones
adyacentes del Sudeste Asiático.
Francisco Moreno Fernández,
director académico del Instituto
Cervantes, explica a El Confidencial que
«el dato determinante es la
consolidación del idioma como
lengua vehicular de la
comunicación
internacional». El número
de hablantes nativos «es muy
importante, pero no refleja
necesariamente la importancia real de la
lengua». Mientras el chino
sólo cumpla con esta
categoría, seguirá
apareciendo en el primer lugar de la
lista con un asterisco.
Inglés vs. español
La verdadera pugna está entre el
inglés y el español.
Aunque la primera es sin duda la lengua
predominante a nivel internacional, el
castellano es el que experimenta un
crecimiento demográfico
más potente. Según la
revista especializada Ethnologue.
Languages of the World, en 2010 el
español ya aventajaba al
inglés en medio millón de
hablantes —con 328,5 millones el
primero y 328 el segundo—. Las
siguientes lenguas más habladas
en el mundo serían el
bengalí, con 189 millones de
hablantes; el hindi, con 182 millones; y
el portugués, con 170 millones.
Les siguen el ruso, el árabe y el
japonés.
Moreno Fernández confirma que
«el español ya es la
segunda lengua de comunicación
internacional», sólo por
detrás del inglés, y que
«superarlo en número neto
de hablantes» no puede sino
confirmar el «crecimiento
sostenido» del castellano.
«El español es ya una
lengua válida y útil en la
comunicación internacional. Para
los diplomáticos, por ejemplo,
cada vez es más importante
conocerlo, cuando no
indispensable». También
apunta que «el español
cumple funciones que en otros momentos
históricas cumplían otras
lenguas», como el francés.
«Algo inevitable»,
según el experto, «teniendo
en cuenta el creciente empuje
internacional de la región
hispanohablante como espacio cultural,
político y
económico».
Llegado este punto, los expertos nos
hablan de varias líneas
estratégicas imprescindibles para
acometer una promoción del
español coordinada, racional y
muy especialmente, efectiva:
El español más
allá de Iberoamérica
El posicionamiento del español
como segunda lengua del mundo pasa
necesariamente por la expansión
internacional de la lengua más
allá de las fronteras
iberoamericanas. «La
hispánica es una cultura
universal, con valores que arraigan en
cualquier parte del mundo»,
explica el director académico del
Cervantes. «La promoción
del español sirve también
para familiarizar con la propia vida y
culturas hispánicas y eso
facilita la llegada de capitales de todo
tipo: culturales, comerciales,
políticos». Consolidada una
importante penetración del
castellano en Estados Unidos y Europa,
Moreno Fernández señala
tres regiones de especial importancia
estratégica: Rusia, el
África Subsahariana y Brasil.
Según el último anuario
El español en el mundo,
que publica el Cervantes, nuestro idioma
es ya el cuarto más estudiado en
Rusia, donde acumula más de
20.000 alumnos. En el África
Subsahariana la promoción del
español está ligada a los
distintos Planes África del
Ministerio de Asuntos Exteriores y de
Cooperación. Los estudiantes de
nuestra lengua se cifran en más
de medio millón y fuera de Guinea
Ecuatorial, donde el castellano es
lengua oficial, se concentran
principalmente en Costa de Marfil,
Senegal y Camerún. Brasil ofrece
el escenario donde el español
crece con mayor espectacularidad,
especialmente desde que se aprobase en
2005 la llamada Ley de español,
que obliga a ofertar este idioma en
todas las escuelas de enseñanza
media del país. Hay más de
350 universidades que ofertan lengua
castellana repartidas por todos los
estados brasileños y el
número total de estudiantes del
idioma asciende ya a cinco millones.
Estudiar español en
España
Tan importante como promocionar el
español fuera de nuestras
fronteras lo es construir dentro de
ellas la infraestructura necesaria para
reaccionar a la demanda. Kim Griffin,
directora académica de la
Fundación Comillas, incide en la
importancia no sólo de acudir al
exterior para promover el
español, sino de situar a
España como destino de
estudiantes extranjeros. «A largo
plazo es fundamental. Los alumnos
vuelven a sus países con una idea
más real, más acertada de
lo que es España. La gente que
viene a estudiar un año o un
semestre regresa empapada no sólo
del idioma, sino de todo lo
español. Se convierten en
embajadores informales de la cultura
hispana, lo que es muy beneficioso para
la imagen del país en el
exterior». También comenta
que «nos encontramos ante una gran
oportunidad» porque «la
recesión económica no
parece afectar al ritmo con que la gente
se interesa por el español.
Tenemos a 12.000 alumnos que vienen cada
año de Estados Unidos a
España, por ejemplo, y la cifra
no hace más que crecer».
La propia Fundación Comillas
proyecta «la puesta en marcha,
desarrollo y gestión de un centro
de excelencia dedicado a la
promoción y enseñanza
especializada de la lengua y la cultura
hispánicas» en la villa
cántabra de Comillas. «Un
proyecto pionero —explica
Griffin— tanto en volumen como
objetivos» que contempla la
creación de una universidad
internacional del español y que
se verá complementado con la
llegada a Comillas de un centro de
United World Colleges, conocido en
España como Colegios del Mundo
Unido. Griffin añade que
«también estamos empezando
a crear proyectos duraderos y
sostenibles con excelentes universidades
internacionales» para fomentar el
intercambio de pedagogos y estudiantes.
«La formación de
profesores es esencial»
En estos términos es como se
expresa Griffin. «La demanda de
profesores de español en lugares
como Brasil o Rusia es enorme».
«Este mismo año se ha
puesto en contacto con nosotros un
consorcio de universidades chinas para
que les ayudemos a crear departamentos
de español», ejemplifica.
«Y en Reino Unido acaban de
restaurar la obligatoriedad de estudiar
una lengua extranjera en la
educación media, así que
vamos a crear allí un curso de
formación de profesores de
primaria».
Paralelamente, y según Francisco
Moreno Fernández adelanta a El
Confidencial, el Cervantes ya trabaja en
la creación de Study in Spain,
un portal en internet que
«centralizará y
canalizará» los esfuerzos
institucionales para atraer estudiantes
y contendrá «todo lo que
hay que saber para venir a España
a estudiar el idioma y la
cultura».
Una posición privilegiada en
la promoción del
español
El último frente
estratégico es la propia
posición de España en la
promoción de la lengua
española. «A partir de un
determinado nivel, que el idioma
español superó hace mucho,
la cooperación entre
países es fundamental.
Quizás hay una competencia
interna, pero siempre es muy
sana». Lo importante, asegura
Moreno Fernández, es conseguir
«un ámbito de
colaboración en el que los
esfuerzos sumen» y convencernos de
que «el interés porque el
mundo hable español no es
sólo de un país, sino de
todo el ámbito
hispanohablante». Griffin coincide
con el diagnóstico: «Los
verdaderos interesados en que el
español se hable en el mundo,
colaboramos».
En este escenario cobran especial
relevancia los organismos
españoles concentrados en la
expansión y consolidación
internacional del idioma: la Agencia
Española de Cooperación
Internacional para el Desarrollo
(AECID), el Instituto Español de
Comercio Exterior (ICEX), el Ministerio
de Exteriores y muy especialmente, el
Instituto Cervantes. «Hay que
tener en cuenta —explica Francisco
Moreno Fernández— que el
Cervantes es una red de más de 70
centros en todo el mundo, autenticas
plataformas para la difusión de
la marca España a través
del evento cultural y de la
colaboración con las
instituciones locales, que permiten
llevar el mensaje de la imagen de
España allá donde haga
falta».
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