01/08/2011
Fernando Caballero, E
l Norte de Castilla
Natural de Frómista, Félix
Rodríguez González, nacido
en 1949, fue uno de los primeros
licencidos en Filología Inglesa
por la Universidad de Valladolid. Ahora
es catedrático de
Filología Inglesa en la
Universidad de Alicante y doctor en
Lingüistica Románica por la
Universidad de Alberta (Canadá).
Autor o coautor de varios diccionarios,
acaba de ver la luz su nuevo trabajo
individual, Diccionario del sexo y el
erotismo, publicado por Alianza. En
esta obra se reúnen 6.200
términos en el que se ha
convertido en el corpus
lexicológico más amplio
sobre un tema que ya no es tan
tabú, el sexo y el erotismo.
—¿Había necesidad de
un diccionario sobre el sexo?
—El sexo y el erotismo son
factores que impregnan muchos aspectos
de la vida del ser humano, pero al mismo
tiempo constituyen uno de los grandes
tabúes, lo que contribuye a una
gran riqueza léxica. Sin embargo,
desde que Camilo José Cela
publicara su 'Diccionario Secreto', en
1968, no se había vuelto a hacer
una recopilación extensa de este
vocabulario
—¿A quién
está dirigido el libro?
—El diccionario, por su
interdisciplinariedad, resultará
de interés para el público
general y para profesores e
investigadores de muy diferentes campos
relacionados con el lenguaje, y de
disciplinas como la sociología y
otras ciencias humanas.
—¿Sexo, erotismo...
¿También hay
pornografía?
—Por su temática, el
diccionario incluye todo el
léxico relacionado con el acto
amoroso y el despertar de los sentidos.
Sin embargo, no es pornográfico,
no pretende describir de una manera
obscena ni excitar la sexualidad de una
persona. Otra cosa es que alguien se
excite como resultado de las
asociaciones que algún concepto
pueda generar, y las asociaciones, ya se
sabe, son libres. Conviene recalcar,
además, que hoy día en
determinados círculos, incluso
progresistas, el término
erótico se cubre de un
significado peyorativo, hasta el punto
de que se tilda de pornográfico
lo que es meramente erótico.
—¿Por qué hay tantos
anglicismos en este campo
semántico?
—Debido al papel hegemónico
de EE. UU., el inglés ejerce una
creciente influencia en nuestra cultura
y en nuestra lengua, es el signo de los
tiempos. A los préstamos del
inglés se acude a veces por
esnobismo, por el toque de
distinción que su uso conlleva,
pero también, tratándose
de conceptos tabuizados, su
carácter extranjero hace que su
uso resulte más
eufemístico, pues introducen un
tono de delicadeza que los hace
más digeribles para el lector y
para el oyente. Palabras como call
girl, spanking,
swinging, petting son
bien ilustrativas.
—¿Ha dejado alguna palabra
sin incluir en el libro?
—Recuerdo con pesar haber olvidado
edad del pavo, nada extraño
tratándose de una experiencia tan
lejana en el tiempo.
—¿Cuál es la palabra
relacionada con el sexo más
pronunciada?
—Los nombres de los órganos
genitales (coño, cojones) y del
acto sexual (joder) son especialmente
frecuentes, de lo que da prueba su uso
figurado en el lenguaje corriente. De
las tres, coño es la más
pronunciada si hacemos caso de las
estadísticas que nos proporciona
Internet. No en vano, se dice que los
españoles siempre tienen el
coño en la boca.
—¿Los jóvenes tienen
conocimiento de la importancia del sexo?
—Los jóvenes son más
abiertos y se acercan al mundo del sexo
con una naturalidad de la que carecimos
nosotros. Nacidos en un clima de mayores
libertades, tienen menos prejuicios y
por ello se inician antes en las
relaciones sexuales. Aunque no siempre
les acompaña la madurez
necesaria, de ahí todavía
el elevado número de embarazos no
deseados, a pesar de que hoy día
existen métodos anticonceptivos
más eficaces.
—¿Cómo recogen los
medios de comunicación las
palabras relacionadas con el sexo y el
erotismo?
—En las últimas
décadas, al compás de los
nuevos aires de libertad, el tema del
sexo y el erotismo se ha tratado
más libremente en los medios de
comunicación en general, y
aún más en los digitales,
especialmente en aquellos espacios de
Internet, como los foros, donde prima el
anonimato.
—¿Hay alguna
relación entre el sexo y la
crisis económica?
—Desde luego, por regla general,
la crisis no fomenta la alegría
que debe presidir el juego amoroso,
claro que los que se sienten más
joviales y con sentido del humor tienen
más tiempo para practicarlo.
Aunque, no creo que por eso, con la que
está cayendo, se produzca
ningún baby boom
—aumento de la natalidad—.
La crisis también tiene otros
efectos. Por sus estragos crece el
número de trabajadoras (y
trabajadores) que se dedican al oficio
del sexo, oficio que no deja de
funcionar y para el que no se requiere
experiencia, aunque, al igual que en
otros sectores de la economía,
también abaratan sus servicios
para hacerlos más competitivos.
—Tiene usted publicados otros
diccionarios temáticos.
¿Por qué
le atraen tanto los diccionarios como
género para cultivar?
—Me dedico a la
lexicografía con pasión y
encuentro en ello una utilidad social,
pues existen parcelas del saber en las
que se requiere una más extensa
recopilación de su léxico
y una mayor y mejor explicación
del significado de sus voces.
Asociación Cultural Antonio de Nebrija - © 1996-2008 - Derechos Reservados / Editor: Ricardo Soca