20/04/2011
Comisión Europea - Cordis
Está claro que el lenguaje
permite la comunicación con
nuestros semejantes. Lo que no
está tan claro son los entresijos
del desarrollo de los miles de idiomas
que han surgido con el paso del tiempo.
Ahora, un nuevo estudio dirigido por
científicos del Instituto Max
Planck de Psicolingüística
(Países Bajos) revela que la
sintaxis de los idiomas de distintas
familias ha seguido rutas diferentes en
su desarrollo. Los descubrimientos,
publicados en un artículo de la
revista Nature, demuestran que los
idiomas no siguen a rajatabla las reglas
innatas del procesamiento del lenguaje
en el encéfalo. Muy al contrario,
el contexto histórico en el que
se desarrolla un idioma determina su
sintaxis.
Los investigadores afirman además
que, a pesar de la diversidad que
presentan, los idiomas también
están sometidos a restricciones.
El objetivo principal de la
lingüística es describir la
diversidad de los idiomas humanos y
definir las restricciones que se aplican
a esta diversidad. Sobre todo se buscan
patrones recurrentes en la estructura de
los idiomas. Aunque los patrones de
sonidos y de sintaxis son muchos, el
«caos»
lingüístico no lo es tanto.
Expertos en la materia indican que
existen repeticiones de patrones en
distintos idiomas.
En algunos el verbo se sitúa al
principio de la frase, mientras que en
otros se ubica en medio o al final. La
formación de palabras de
cualquier idioma está sujeta a
ciertos principios.
Para los objetivos de este estudio, el
equipo dirigido por Michael Dunn y
Stephen Levinson del Instituto Max
Planck de Psicolingüística
evaluó 301 idiomas pertenecientes
a 4 grandes familias
lingüísticas: austronesia,
indoeuropea, bantú y uto-azteca.
«Entender toda esta diversidad y
sus restricciones sistemáticas es
el objetivo primordial de la
lingüística. Los partidarios
del enfoque generativo a la
variación lingüística
han mantenido que la diversidad
lingüística puede explicarse
mediante cambios en la
organización de los
parámetros», indican los
autores. «Cada uno de estos
parámetros determina una serie de
rasgos lingüísticos
específicos.»
El equipo prestó especial
atención al orden de distintas
partes de una frase, como los pares
«preposición-
sustantivo», «genitivo-
sustantivo», «objeto-
verbo» o «subordinada de
relativo-sustantivo».
También estudiaron si su
posición en la frase se
veía influida por otras partes de
la misma.
Esta tarea permitió al equipo
determinar si la posición del
verbo posee otras consecuencias
sintácticas. Por ejemplo: si el
verbo antecede al objeto, («el
jugador chuta la pelota»),
¿fuerza a la preposición a
ubicarse antes de un sustantivo
(«hacia la
portería»)? Este tipo de
patrones se aprecia en distintos
idiomas, pero ¿constituye una
característica necesaria de su
desarrollo?
«Nuestro estudio muestra que en
cada familia lingüística se
dan procesos distintos»,
indicó el Dr. Dunn. «La
evolución de los idiomas no sigue
un conjunto de reglas
universales.»
El par «verbo-objeto»
influye en el par
«preposición-
sustantivo» tanto en la familia de
idiomas indoeuropeos como en la de los
austronesios, por ejemplo. Cabe
reseñar que la influencia no es
la misma ni tiene un efecto en las otras
dos familias lingüísticas.
El lingüista estadounidense Noam
Chomsky entiende que existen similitudes
universales y comunes a todos los
idiomas. Según él, esto se
debe a una facultad innata del lenguaje
que funciona según el mismo
principio en todos los humanos. En
cambio, el lingüista Joseph
Greenberg cree en un «orden
léxico universal», en el
que los mecanismos generales de
procesamiento del lenguaje en el
encéfalo determinan el orden de
las palabras y la estructura de la
frase. Los descubrimientos realizados
por el estudio del Instituto Max Planck
no concuerdan con estos dos puntos de
vista.
«Nuestro estudio sugiere que la
evolución cultural tiene mucha
más influencia en el desarrollo
del idioma que los factores
universales», explicó el
profesor Levinson. «La estructura
del idioma no está en principio
determinada en tanta medida por la
biología como por su
pasado», añadió.
«Estos descubrimientos apoyan la
idea de que, al menos en lo que respecta
al orden de las palabras, la
evolución cultural es el factor
principal y determinante de la
estructura lingüística, y el
estado actual de un sistema
lingüístico da forma y
limita sus estados futuros»,
aducen los autores.
Próximamente estos investigadores
se proponen estudiar los procesos
evolutivos que rigen la estructura del
lenguaje en otras familias
lingüísticas, indicaron.
También evaluarán las
diferencias de otras
características
lingüísticas dentro de esta
perspectiva evolutiva.
Al estudio contribuyeron investigadores
del Instituto Donder del
Encéfalo, la Cognición y
el Comportamiento de la Universidad
Radboud de Nimega (Países Bajos)
y de la Universidad de Auckland (Nueva
Zelanda).
Para más información,
consulte:
Instituto Max Planck de
Psicolingüística:
http://www.mpi.nl/
Nature:
http://www
.nature.com/
http://www.nature.com/
Asociación Cultural Antonio de Nebrija - © 1996-2008 - Derechos Reservados / Editor: Ricardo Soca