18/03/2010

Estado de la Prensa 2010: mucho pesimismo
en EE.UU.

Carlos Castilho

Hay algo que impresiona desde el primer momento a quien lee el respetado Estado de la Prensa 2010, publicado anualmente por el Pew Project for Excellence in Journalism. Mientras en los informes anteriores se destacaban invariablemente las innovaciones y los cambios registrados en la vida cotidiana del periodismo, especialmente en Estados Unidos, esta vez el documento se concentra en el análisis de la situación económica de la prensa estadounidense y en sus perspectivas futuras.

Los periodistas de todo el mundo siguen de cerca todo lo que ocurre en la prensa norteamericana, considerada como un paradigma para la cultura occidental en materia de periodismo, y porque existe una creencia generalizada de que lo que ocurre allá, terminará por ocurrir, en mayor o menor escala, en el resto del mundo occidental.

Y el informe 2010 está cargado de pesimismo, al punto de prever que los diarios de Estados Unidos tienen plazo hasta 2013 para encontrar un modelo de negocios, tanto para las versiones impresas como digitales (web), aun teniendo en cuenta una ligera recuperación en 2010 de las pérdidas sufridas el año pasado, debido a la turbulencia general en los mercados bursátiles.

Investigadores de este proyecto y del Instituto Poynter, de Florida, estimaron que la industria de los periódicos perdió el 30% de su capacidad productiva, evaluada en 1.600 millones de dólares desde 2001. Afirman que ahora el sector cuenta apenas con 4.100 millones de dólares para intentar hallar una salida a la crisis.

La situación es tan mala que el informe reproduce una queja de las empresas distribuidoras de diarios, las cuales lamentan que el bajo peso y la delgadez de las ediciones diarias impida a los entregadores arrojar los periódicos desde la calle hacia la puerta de las casas. Los distribuidores afirman que los repartidores se ven obligados a acercarse más a cada casa, lo que reduce el ritmo de entrega y encarece la distribución.

El informe cita la empresa Veronis Suhler Stevenson, según la cual, incluso con una ligera mejoría en 2010, los diarios, revistas y emisoras de televisión de Estados Unidos deberán facturar en 2013 un 43% menos que en 2006. Es una caída asustadora que preocupa aun más si se toma en cuenta que la tirada media de los diarios norteamericanos cayó 25,6% desde el año 2000 y que unos 14.000 periodistas quedaron desempleados desde 2007.

Lo peor es que el periodismo por la web tampoco está pasando por un buen momento. La publicidad online sigue raquítica y recoge apenas un 10% de las inversiones de los anunciantes en los medios estadounidenses. Los grandes diarios se muestran cada día más impacientes ante la ausencia de indicios de que el cobro de acceso a las noticias de la web pueda ser rentable. El New York Times se dio un plazo de un año para que la versión digital empiece a dar ganancias.

En el caso de las iniciativas autónomas, los autores del Estado de la Prensa 2010 mencionan el proyecto J-Lab, que investiga periodismo online en Estados Unidos, y que afirma que en los últimos cuatro años se invirtieron en este sector apenas 141 millones de dólares, cerca de la décima parte de lo que la prensa perdió en el mismo período.

En este callejón aparentemente sin salida, el gran peligro señalado por el informe no es la quiebra en masa de los diarios impresos, revistas e informativos de la televisión, sino el temor de que este sector se torne irrelevante como fuente de información. Un síntoma de esta creciente irrelevancia puede verse en el hecho de que apenas el 19% de los estadounidenses consultados en una encuesta del proyecto Pew Internet and American Life hayan dicho que estaban dispuestos a pagar por el acceso a las noticias online.

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