10/03/2010
David Sarno, Los
Angeles Times
La traducción instantánea
ha sido un milagro recurrente de la
ciencia ficción, desde el
androide de Star Wars hasta el
invisible intérprete de Star
Trek, pero en este mismo momento, en
el planeta Tierra, Google está
poniendo en juego su vasto poder
intelectual y de recursos
computacionales para poner esta
tecnología futurista en manos de
los consumidores.
Hoy, si uno va a Pekín y quiere
conseguir comida norteamericana, basta
con activar el traductor de su
teléfono Google y preguntar:
¿Dónde puedo comprar una
hamburguesa? Unos segundos
después. Pocos segundos
después, el teléfono
repetirá la frase en chino y
usted se irá entendiendo con su
interlocutor.
Si por el contrario, usted es abordado
en pleno Los Angeles por una ejecutiva
japonesa que no habla inglés y
que le hace una pregunta en su lengua,
pídale simplemente que lo diga en
el teléfono. Espere unos segundos
y oiga la pregunta: ¿Cree que va
a llover hoy?
La voz del teléfono podrá
sonar como si fuera de un robot de
película de los años
cincuenta, y las traducciones a menudo
están lejos de ser perfectas,
pero mucho hablantes bilingües de
inglés-japonés e
inglés-mandarín
(incluyendo algunos reporteros de Los
Angeles Times) aseguran que el software
se mostró sorprendentemente
exitoso en la traducción de
frases básicas.
«Todavía queda un largo
camino por delante, pero este comienzo
ya es asombroso», afirmó
Jaime Carbonell, director del Instituto
de Tecnologías de las Lengua de
la Universidad Carnegie Mellon, en
Pittsburgh.
El software gratuito, llamado Google
Translate —que funciona en los
teléfonos dotados del sistema
operativo Android, de Google—
permite traducir texto desde y hacia 50
idiomas —incluyendo
islandés, eslovenio y
swahili—
y ha sido descargado más de
250.000 veces desde su lanzamiento en
enero.
Por el momento, los únicos
idiomas en que reconoce texto oral son
inglés, mandarín,
japonés y alemán, aunque
en español y otras lenguas se
cuentan entre los próximos
proyectos.
La sencillez del programa contrasta con
la dificultad inherente a la
enseñanza de la técnica de
traducción a las computadoras,
una técnica conocida como
traducción automática.
Muy temprano en la corta historia de
Google, sus fundadores se dieron cuenta
de que, si se proponían la meta
de hacer la información
fácilmente accesible, su software
tendría que estar capacitado para
trabajar en todos los idiomas. «La
meta es derribar lo antes posible la
barrera del lenguaje», dijo Franz
Och, quien dirige el equipo de
traducción computadorizada de
Google. «Esto significaría
que cada persona pudiera tener acceso a
cualquier información,
independientemente del idioma en que
esté escrita».
Además de los teléfonos
celulares, los usuarios de computadoras
comunes pueden usar gratuitamente el
servicio de Google para traducir
páginas enteras de la web, de
forma que un árabe, por ejemplo,
pueden leer traducida una versión
de la edición digital de The
Times.
En los últimos años, el
enfoque de Google, fortalecido con el
uso de gigantescas bases de datos se ha
puesto al frente de la mayor parte de
las investigaciones universitarias al
respecto, dijo Mark Przybocki, que
supervisa la traducción
automática
en el Instituto Nacional de
Estándares y Tecnología
(NIST).
Aunque la aplicación móvil
todavía está en
pañales, Google cifra en ella
grandes esperanzas. Och cree que no
pasará mucho tiempo antes de que
esta tecnología permita una
traducción voz a voz en tiempo
real, o sea, una conversación en
vivo entre hablantes de lenguas
diferentes.
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