28/12/2009
La
Razón
Ponerle fecha y lugar de nacimiento al
castellano ha sido uno de los mayores
desafíos para los
lingüistas. Hasta ahora, se situaba
su origen en las Glosas Silenses o
Emilianenses, textos escritos en los
márgenes de obras redactadas en
latín, y que se guardaron desde
el siglo XI en que fueron escritas en
los monasterios de Santo Domingo de
Silos (silenses) y San Millán de
la Cogolla (emilianenses). Pero un
estudio del Instituto de la Lengua de
Castilla y León dirigido por
Gonzalo Santonja, adelanta las primeras
palabras del español más
de un siglo.
Santonja avanzó algunos de sus
descubrimientos, que serán
próximamente presentados con
detalle, y que señalan a los
Cartularios de Valpuesta como la
expresión escrita más
antigua del castellano, que
dataría del siglo IX. Aunque
habitualmente se utiliza la
denominación de cartulario para
un documento escrito por dos o tres
personas a lo largo del tiempo, en este
caso se trata de un compendio de
documentos. El director del Instituto
Castellano y Leonés de la Lengua
(ILCYL) se ha mostrado «muy
satisfecho» por el resultado del
estudio, dada la dificultad de analizar
este compendio de documentos que fueron
agrupados por un clérigo del
santuario de Valpuesta con todos los
textos que iba encontrando, y que se
guardaban desde dos siglos antes en el
norte de la provincia de Burgos, informa
Efe.
La complejidad del estudio estriba en
que se trata de escritos realizados
durante diferentes momentos por
más de una treintena de personas,
lo que ha hecho «muy
difícil identificar la
mano» que elaboró cada uno
de estos textos y el momento en el que
se fueron modificando.
Santonja insistió en que no se
trata del origen del español,
sino del registro escrito más
antiguo que se conoce hasta ahora
«porque el español
nació en la calle, no en un
monasterio ni debajo de ninguna
piedra».
Localismos y
«patochadas»
Para este experto, los
«localismos» que pretenden
vincular el nacimiento del idioma a un
monasterio concreto son
«patochadas». «Las
lenguas son del pueblo y es
paradójico que haya quien diga
que todas nacen en la calle y luego
afirmen que el español
nació en tal o cual
monasterio», aseguró.
Uno de los trabajos realizados por el
Instituto, inaugurado hace nueve
años pero con sólo dos de
funcionamiento, está relacionado
también con el surgimiento de las
lenguas romances. Para Santonja resulta
decisivo el descubrimiento de la
importancia de las pizarras
visigóticas, que permiten
entender «la disolución del
latín y la formación de
las nuevas estructuras
prerromances».
La memoria de las glosas
Aunque podría cambiar si se
prueban las conclusiones de este
reciente estudio dirigido por Gonzalo
Santonja, hasta la actualidad se
apuntaba a las glosas como el texto
fundacional del castellano. Dichas
glosas tenían una finalidad
explicativa y buscaban aclarar el
significado de algunos pasajes de textos
latinos, como el
Códice Aemilianensis, a
través de los cuales los monjes
pretendían acercar al pueblo
llano la lengua que éste ya
hablaba: el español. Las glosas
emilianenses se guardaban en San
Millán de la Cogolla, en La
Rioja, por entonces parte del Reino de
Navarra, lo que las convirtió en
excepcionales, ya que contenían
apuntes en castellano, euskera y
latín.
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