18/08/2009
Natalia Kidd, EFE
Un grupo de jóvenes
latinoamericanos ha iniciado una
«cruzada» por la reinserción del
acento gráfico en la vía
pública, donde señalan su
ausencia con un toque de buen humor y
rebeldía ante la
incorrección ortográfica
en las calles.
La movida nació en junio pasado
en México, por iniciativa del
joven vasco Pablo Zulaica Parra, y
pronto se extendió a Perú
y Argentina, donde se multiplican las
«intervenciones» en todo tipo de
carteles donde las tildes brillan por su
ausencia.
Apenas detectan la falta, estos
«cruzados ortográficos» pegan un
acento de papel visible en el que
además se explica la regla
ortográfica violada.
Cada acto de reivindicación
gramatical es fotografiado y las
imágenes se suben a los diversos
blogs de la iniciativa «Acentos
perdidos», donde además se
generan interesantes debates sobre el
español, una iniciativa que
también suma adeptos a
través de la red social Facebook.
«El principal objetivo es que la gente
tome conciencia de la importancia de
usar bien nuestra lengua», dijo a Efe
Rodrigo Maidana, un estudiante de
Economía de la ciudad argentina
de La Plata que comanda la iniciativa en
su país.
Como regla, estos jóvenes
solicitan autorización para pegar
las tildes siempre que sea posible, pero
si se trata de anuncios comerciales o
políticos lo hacen sin permiso
pues «semejante afrenta, con tantos ojos
responsables de ese mensaje, merece ser
visiblemente señalada», dijo a
Efe Zulaica, redactor publicitario que
vive en México.
Falta de educación,
desinterés y malas costumbres son
algunas de las razones que estos
jóvenes descubren para el
abandono progresivo de las tildes,
agravado por una no muy buena
ortografía entre los
publicitarios.
Las mayúsculas, por ejemplo, son
candidatas usuales a la ausencia de
tilde, y por argumentos
históricos, como que las
máquinas de escribir no
permitían su acentuación y
que a los impresores se les
salían los tipos de la tilde de
los rótulos, se asentó la
falsa norma de que las mayúsculas
no llevan acento gráfico.
A diferencia de otras «intervenciones
urbanas» como los grafiti o los
esténciles (técnicas
decorativas con plantillas), estos
chicos no actúan furtivamente.
«Es bueno que la gente te vea e
intercambiar opiniones. La gente
principalmente se sorprende. Esta
cruzada no trata de hacer enojar a
nadie, al contrario, trata de sacar una
sonrisa y de ayudar a mejorar el uso de
nuestra lengua», dijo Maidana, de 18
años.
Según Zulaica, de 27 años,
el proyecto «tiene un componente
lúdico muy importante» y «es una
'desacademización' de lo
académico, como un vandalismo
suave que conserva todo el rigor en el
fondo. Gusta a grafiteros y a editores y
lingüistas. Además, tiene un
punto de activismo que nos hace sentir
como ciudadanos que nuestra voz
sí puede oirse».
Para los dubitativos, los blogs de
«Acentos perdidos», http://acentosperdidos.blogspot.com
a>, tienen un enlace a la
Ortografía de la Lengua
Española de la Real Academia
Española.
Aún así, estos defensores
de la tilde no tienen nada de
dogmáticos y hasta se muestran
comprensivos con el colombiano Gabriel
García Márquez, que en
1997, en el primer Congreso
Internacional de la Lengua, celebrado en
México, sugirió poner
«más uso de razón» en los
acentos escritos como parte de su
polémica propuesta para «jubilar
la ortografía», que tanto revuelo
generó.
«García Márquez
emitió una opinión que
debe respetarse, porque sinceramente a
todos nos gustaría una lengua
más sencilla, como la que
él pide», señaló
Maidana, hijo de periodistas y que
asegura que «desde chiquito» siempre
tuvo «un gran interés por la
ortografía».
Como parte de esta iniciativa, la joven
peruana Lorena Flores Agüero ha
creado el «tildetón», una salida
planificada para pegar acentos en las
calles que ya se organizó en
México y Perú y que
próximamente se hará en
Argentina.
«Acentos perdidos» también
organiza «cruzadas puntuales» a favor de
la acentuación; la primera se
hizo en Lima y tuvo como blanco al
logotipo carente de acento
gráfico del grupo español
Telefónica, al que acusan de ser
«uno de los mayores irresponsables en el
uso de la tilde».
Asociación Cultural Antonio de Nebrija - © 1996-2008 - Derechos Reservados / Editor: Ricardo Soca