Miércoles, 22 de noviembre de 2017

El 16% del PIB español es generado
por el idioma

07/07/2012
NULL

NULL

Luis María Anson de la RAE. Publicado en El CulturalLos hispanohablantes superan ya la cifra de 450 millones. Su capacidad de compra se eleva al 9% del PIB mundial. Cerca de 4.000.000 de personas viven del español en España. El idioma se ha convertido en uno de los principales generadores de empleo. En Brasil, el español es lengua de enseñanza obligatoria. En Estados Unidos, el 82% de los estudiantes de idiomas eligen la lengua de Cervantes y Borges. En Alemania, el idioma escogido, tras el inglés, es el español. Lo mismo sucede en Japón o en Suecia. El francés ha sido ampliamente derrotado por nuestra lengua. Somos ya el segundo idioma internacional en la Red. Y lo que, desde el punto de vista económico, es más importante: el español genera el 16% del valor de nuestro Producto Interior Bruto, compitiendo con la alta significación del turismo. Artur Mas podrá burlarse del Tribunal Supremo e impedir que la lengua de García Márquez y Marsé sea vehicular en escuelas y colegios catalanes. Habrá hecho un flaco favor a los niños y adolescentes de su región que, sin menoscabar la bellísima lengua de Pla y Maragall, necesitarán del castellano si quieren progresar en sus futuras profesiones. Para ser alfabeto en el siglo XXI es preciso conocer estos tres idiomas: el inglés, el español y la informática. Ciertamente, el inglés representa el 70% como lengua de entendimiento internacional entre las minorías dirigentes. El español, tal vez un 10% y los demás idiomas el resto. Como el latín en la Edad Media, el idioma de Shakespeare y Walt Whitman es la lengua franca para entenderse en el mundo igual que hace cien años lo fue el francés. La espléndida realidad del español resulta innegable. Es ya el primer idioma nativo del mundo. Y no nos equivoquemos con el chino. En primer lugar porque no es una lengua internacional; en segundo lugar, porque China está zarandeada por un enjambre dialectal. Telefónica ha tenido el acierto de coordinar, a través de José Luis García Delgado, un estudio científico incontrovertible sobre el idioma de Quevedo y Vargas Llosa, de Juan Ramón Jiménez y Octavio Paz. Víctor García de la Concha ha comentado certeramente ese esfuerzo de investigación. Y Jaime Lamo de Espinosa ha resumido en una frase exacta la realidad de nuestro idioma: «El principal activo de España es su lengua». Solo una política tórpida puede negar a la expansión del español los presupuestos que precisa. Los partidos políticos, que anteponen tantas veces su interés particular al general del pueblo español, deben comprender que cometerían un error de alcance histórico si no atendieran con generosidad la realidad del idioma en que se expresan cerca de 500.000.000 de personas. Y que no solo es el gran tesoro cultural de España, sino también un importante renglón de la economía nacional y de la generación de empleo.