Jueves, 23 de noviembre de 2017

Entrevista a uno de los creadores de
Twitter

05/03/2012

Daniel Carranza, JG Lagos, La DiariaFue uno de los creadores de Twitter, aunque vendió sus acciones por el precio de un auto usado. Eso fue antes deque la red social se volviera una empresa multimillonaria y antes de que decidiera repartir sus días entre Portland (Estados Unidos) y Montevideo. Evan Henshaw-Plath (Berkeley, 1977) es conocido entre los programadores como Rabble; es decir, agitador: un apodo directamente vinculable a su vocación de activista, o más bien, hacktivista.—Te considerás un hacker; en la comunidadde programadores el términose maneja de forma distinta a la quemaneja la acepción común, que connotacosas como “ilegalidad” o “ataquescibernéticos”.—Hay mucha gente que dice que Anonymouso los que entran a la seguridad deun sistema son crackers u otra cosa. Peroun hacker es alguien fascinado por lossistemas, por entender cómo funcionan,y por cómo adaptar esos sistemaso tecnologías para que hagan cosas queno deberían hacer. Entonces, los hackersson la gente que inventó casi todala tecnología que usamos: son los queunen las partes para construir algo nuevo.Ahora, el mismo tipo de pensamientoque se usa para inventar Twitter tambiénse puede usar fácilmente para hacercosas como Anonymous o WikiLeaks,hacer intrusión o robar códigos: es elmismo tipo de actividad, de juego. Enalgunos medios se califica Anonymouscomo un grupo maligno, pero si ves suhistoria, comenzaron como un grupode bromas, de chistes. En eso se toparoncon un grupo de cientologistas, con losque era muy divertido pelear y bromear,por el tipo de creencia que tienen. Peroen el correr de los años, esos chistes repetidosllevaron a los de Anonymous aencontrar una política más formada, unapolítica comparable a las de los yippies,los pranskters de los 60. Anonymous sonlos yippies actuales: hacer chistes, hacerpolítica, romper las leyes. Son antiautoritarios,pero no se alinean con unaideología. Son hackers. Dejo claro queno soy miembro de Anonymous —y comoes anónimo, en realidad nadie debe saberlo—,pero la filosofía de los hackers queestán inventando Google y todas estasnuevas tecnologías de comunicaciónparte del mismo juego. Interesante, divertido,pero es un juego intelectual.—Y es un juego que puede convertirseen un modo de vida y en un modo deganarse la vida.—Tenemos una cultura hacker, que esmundial: tenemos nuestros propioschistes, nuestros propios valores, nuestros propios mitos de creación y nuestrapropia forma de valorar quién es el mejorde nosotros. Es un pequeño mundo, queademás aloja comunidades: aquí estánMontevideo Libre, UyLug, hay diferentesprogramadores, diferentes lenguajesde programación. Gracias a internet lasubcultura se expandió y estos gruposexisten en todo el mundo.—¿Cuál fue exactamente tu papel en lacreación de Twitter?—En los 90 tenía un startup [esbozo deemprendimiento que busca atraer inversores]de empresas de comunicación,calendarios, publicación de eventos, música.En 1999 fui a la manifestación contrala Organización Mundial del Comercio,en Seattle, y participé en la fundación deIndymedia. También vendí mi primeraempresa y pasé cuatro años viajando porel mundo armando grupos de Indymediapara la lucha contra el ALCA [Área de LibreComercio de las Américas] y demás.En este proceso, estuvimos investigandoVOIP [protocolo de envío de comunicacióncon la voz a través de internet], mensajesde texto, todo el tipo de tecnologíapara el cambio social. En 2004 yo tomé untrabajo con un grupo que hacía radio porinternet —fue el primer proveedor de unaempresa que se llama Odeo—, trabajandoen cómo reinventar la radio. Con algunosamigos activistas que trabajaban en lamisma empresa estuvimos tratando dever cómo armar un sistema de mensajesde texto para coordinar manifestacionesgrandes (en 2004 el tema era manifestarcontra la reelección de Bush). Entoncescon alguna gente del MIT [Instituto deTecnología de Massachusetts, por sussiglas en inglés] y un montón de otrosactivistas hackers armamos un sistemaque se llama TextMob. Fue como el prototipode Twitter. Surgió después de unahackathon [de hack y marathon], en laque los hackers tiran ideas en la mañana,programan rápido al mediodía y alfin del día o al día siguiente se muestrael resultado. Estuvimos jugando con sidebía ser programación por llamadas,programación por mensaje de texto, privadoo público. En TextMob sólo erangrupos privados, no tenía la relación de“seguidor” que tiene Twitter; luego otrosugirió aplicar esa relación, que existíaen el mundo del blog, y lanzar Twitter.Salió de una mezcla de hacking de diferentesideas: una fue el TextMob, otra fueel funcionamiento de los blogs, otra loscorreos de voz (puede escuchar todo elmundo o no), otra fue la mensajería enbicicleta (para localizar dónde están). Deahí salió Twitter.—¿Cómo decidiste instalarte con unaempresa de desarrollo web, Cubox,en Montevideo?—Cuando Bush ganó la reelección decidíno quedarme en Estados Unidos. Demoréalgunos años en concretarlo. Vine acáocho meses durante la crisis, antes habíaestado en Buenos Aires. Pensamos en ira España, luego en volver acá. Estoy casadocon una uruguaya, aunque ella notiene mucha familia acá. Pero Uruguayes tranquilo, podíamos probar. No nosmudamos a Montevideo: fuimos a vivir aPunta del Diablo en noviembre, pero enmarzo nos pareció demasiado tranquilo.Entonces vivimos acá. En ese momentoestaba trabajando en un proyecto deYahoo, pero se cerró. Hice consultorías,contacté a la comunidad geek y hacker deacá y había un grupo de Ruby, el lenguajede programación que uso. Con ellospensamos: todos hacemos teletrabajodesde casa, vamos a juntarnos en unaoficina compartida, un club de trabajo.Ahora estamos en una oficina grande:hicimos un upgrade.—¿Cubox nace como una empresa proyectadaglobalmente?—No, fue un accidente. Yo quería trabajaren Uruguay, pero trabajaba en cafés y meaburría de estar solo. Quería trabajar conotras personas. Como tenía experienciaen Yahoo, Twitter y similares, tenía másposibilidades de conseguir clientes yproyectos interesantes. La idea es juntara los hackers más interesantes e inteligentesque conozcas, trabajar juntos:van a salir cosas interesantes.—No es un modelo de startup clásico.—En verdad, es exactamente el modelode startup clásico. Ningún startup nacecon una idea caída del cielo. Siempretienen una idea, claro, un espacio,pero después de que tenés un grupode gente vas inventando en el camino,descubriendo cómo funcionan los productosy el mercado, experimentando,y al final sale un producto. Ninguno delos startups más grandes del mundo nisiquiera sus fundadores saben que vana hacer algo importante y grande. Tienensueños, claro. Pero, por ejemplo, losfundadores de Google trataron de venderla empresa a Yahoo por menos deun millón de dólares. Mark Zuckerbergtrató de vender Facebook a diferentespersonas por unos miles de dólares. Losinversionistas de Twitter tasaron el valorde Twitter en cero. Yo estaba en el consejoy apoyé cerrar la empresa, que yaestaba funcionando, y decidimos tirarnuestras acciones. Ahora la empresa vale10.000 millones de dólares. Yo tampocolo sabía: vendí mis acciones por 7.000dólares. Pensaba que comprarme unauto usado era mejor que tener accionesde Twitter.—¿Adónde te parece que van las redessociales?—Creo que hay un montón de valor en laidea de usar internet conociendo a tusamigos y tu comunidad: familia, amigos,personas que podrían ser tus amigos. Esclaro que la internet anónima tiene muchomenos valor: ahora están integradastodas nuestras actividades. Sí, perdimosun montón de privacidad en esto, peroestamos vendiendo nuestra privacidadpor beneficios como ver las fotos del hijode tu primo. No se trata de que nos esténrobando nuestra privacidad: uno nonecesita usar Facebook ni Twitter ni Google+,uno lo hace porque recibe valor.Ellos, obviamente, reciben un montónde valor también. Pero la idea de estardesconectado va a desaparecer. No sóloporque están los teléfonos y las computadorasconectados, sino porque en diezo 15 años llegarán las tecnologíasde reconocimiento facial que haránposible que todo el mundo sepadónde estás y qué estás haciendo,y adónde vas. La idea de ser anónimo,que es una idea de la ciudad,va a desaparecer. Cuando vivís enun pueblo de 100 personas no tenésprivacidad. Ahora vamos a volver aesto. No sé si es una buena idea, peroes adonde vamos. La red social va aestar más integrada a nuestra vidareal, porque la tecnología va a estaren todos lados.—¿Y cómo se compatibiliza el activismohacker con estas empresasmultimillonarias de redes sociales?Hay propuestas de armarredes paralelas, mientras otroshablan de integrarse más.—Si querés organizar un movimientosocial tenés que ir adonde está lagente. Si querés llegar a la gente enlos cantegriles precisás ir ahí. Ahora,si querés organizar uruguayos novas a Londres porque allá hay buenainfraestructura. Hoy en día tenemosestas redes sociales comerciales.Jugamos con las herramientas delotro, using the master’s tools, entoncessiempre resulta otra cosa. Facebookhoy es una empresa grande,bastante transparente y participativa,que tiene mucho debate internoy tiene una filosofía propia, pero nohay que olvidarse de que uno de susprimeros inversores fue la CIA. Perosí, sería bueno tener algo por fuera,algo más libertario.—¿Te definís como libertarian?—Es una palabra interesante. Yosoy un anarquista. La comunidadhacker es antiautoritaria, pero nonecesariamente de izquierda. Haygente de izquierda y de derecha,pero a ninguno le gusta la centralizaciónde poder. Yo prefiero laizquierda, pero preciso entendera mi comunidad y acepto a la genteque tiene otra perspectiva.—Desde la política de acá cuestaentender el acercamiento entre elanarquismo y lo empresarial.—Ser anarquista en Silicon Valley noes inaceptable en absoluto. Hay bastantetolerancia para serlo, aunqueno hay ninguna tolerancia para serfascista. Ningún autoritario de derechao de izquierda puede hacerpública su ideología. La gran mayoríade los fundadores de SiliconValley son antiautoritarios de centroizquierda.El año pasado hice unviaje a diferentes partes del mundocon Geeks on a Plane, un grupo deinversionistas y algunos hackers queno son ricos y otros que son multimillonarios—en mayo haremos elviaje de nuevo— y descubrimos queen América Latina la gente que leabre la puerta a Silicon Valley es dederecha. Pasamos medio día con Piñeracuando llegamos a Chile; cuandollegamos a Buenos Aires no nosrecibió nadie del gobierno, aunqueen la comunidad estaba todo bien,y también con la gente de la fundaciónEndeavour. Me impresionómucho, porque la política del FrenteAmplio y la política del PT en Brasilson bastante similares a la políticade Silicon Valley. Políticamente, enSilicon Valley sólo existe el PartidoDemócrata, hay muy pocos republicanos.La ideología es más antiautoritaria prodescentralización, menosEstado, pero es bastante similar a lacentroizquierda de América Latina.Pero desde acá se piensa a la gentede Silicon Valley como supercapitalistasy creen que son similares alos de América Latina. Es muy raray triste esa desconexión.—Habrás notado que acá lo estataltiene un peso importante.—Sí, tengo una relación de amorodiocon el Estado uruguayo. Porqueproyectos como el Plan Ceibalo la internet universal de Antel estánincreíblemente buenos. Perome gustaría tener internet másrápido y menos reglas de control.Estuvimos ocho meses para abriruna asociación civil para administraruna oficina cooperativa:estamos alquilando una casa juntospara trabajar, ¿cómo puede sertan difícil?—Has dicho que Uruguay tendráuna gran comunidad hacker graciasal Plan Ceibal.—Sí, la gente en este país no sabe elefecto que tendrá el Plan Ceibal. Fuepromocionado como un proyectode inclusión social, y con la creenciade que internet y las computadorasson el futuro, pero los hackers de estaoficina, la gente que está inventandonuevos lenguajes de programación,la gente que hace Linux, empezaronhaciendo esto cuando eran bastantechicos, entre los cinco y los diezaños. El Ceibal es una manera deque los niños que quieran experimentary ser autodidactas puedanserlo. La filosofía del OLPC [Unalaptop por niño, por sus siglas eninglés] fomenta el modo autodidactamucho más que el modelo tradicional:la idea es que no se precisaun maestro, es la filosofía libertariaque viene del MIT y del mundo hacker.Creo que la gente del Latu y loshackers de RapCeibal y CeibalJam sílo entienden, pero también que lospolíticos no tienen mucha idea. Encinco años ya hay una generaciónde niños que crecieron con la habilidadde hacer esto; tal vez sólo 5% seconvierta en hacker, pero será un 5%y no un 0,05%. Esto va a ser un cambiomuy grande. Uruguay debe dejarde mirar a Singapur, Nueva Zelandao Israel y mirar a Estonia, un paíschiquito con muy buen desarrollotecnológico, con menos poblaciónque Uruguay, pero que tiene muchofuturo. Aquí ya están los hackers, yellos van a seguir creando cosas. Suforma de aprender está basada enuna ideología muy distinta a la detodas las generaciones previas deUruguay. Esto implicará un cambiosocial.