Jueves, 23 de noviembre de 2017

La lingüística forense,
auxiliar de la criminalística

08/07/2011
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ElPeriodic.com«El lenguaje nos delata». Así lo ha afirmado la directora de ForensicLab y profesora de la Universitat Pompeu Fabra, M. Teresa Turell, durante el curso de verano de la Universitat Jaume I «La lingüística y sus aplicaciones en la sociedad», en el que ha resaltado el creciente peso de la lingüística forense para una mejor administración de la justicia. «No existe una huella lingüística, pero cada persona tiene un estilo idiolectal único e irrepetible que se mantiene bastante estable a lo largo del tiempo y que nos puede ayudar a atribuir o determinar la autoría» ha explicado Turell durante la ponencia que ha ofrecido hoy jueves 7 de julio de 2011 en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales.«Es un error hablar de huella lingüística ya que, mientras que una sola muestra de huella digital y de ADN da toda la información de una persona, una muestra lingüística es una representación muy pequeña del estilo idiolectal de su creador», ha explicado la directora del máster sobre lingüística forense de la Universitat Pompeu Fabra, uno de cuatro únicos másteres sobre esta materia que existen en todo el mundo. Desde que a mediados del siglo XX naciera la lingüística forense en el ámbito internacional, «ha tenido un crecimiento lento y disperso, incrementándose mucho en la actualidad». Como ejemplo de esta importancia creciente destaca que el ForensiLab está recibiendo una media de un caso por semana.La lingüística forense puede ayudar como disciplina complementaria a resolver todo tipo de delitos, desde el envío de anónimos y amenazas hasta asesinatos. «Con el lenguaje evidencial lo que hacemos es comparar textos de voz o escritos para ayudar al juez a determinar si se puede atribuir su autoría a una persona concreta», explica. Las principales dificultades a las que se enfrenta esta disciplina son, según Turell, «las características de nuestro sistema judicial basado en el Derecho Continental, y por tanto en la figura del juez, y el desconocimiento de lo que podemos aportar». «También tenemos problemas de intrusismo profesional y personas que no trabajan con un código ético que, por ejemplo, les lleve a rechazar un caso cuando no tienen suficiente material lingüístico», ha añadido la profesora, quien reivindica un título oficial de périto lingüista. «Nosotros no somos ni brujos ni hacemos ciencia ficción, somos científicos y trabajamos con el lenguaje y su uso», ha recalcado.Durante la conferencia, Turell ha expuesto tres ejemplos de casos en los que las pruebas lingüísticas han sido claves a través de la comparación de grabaciones de voz, de textos enviados por sms o, uno resuelto por su laboratorio, sobre un caso de extorsión en el que compararon textos de faxes con otros de correo electrónico, que el acusado negaba haber escrito. A pesar de que el ámbito del lenguaje pericial o probatorio, «el CSI del lenguaje», es el más mediático, Turell señala que la lingüística forense también abarca otros ámbitos como son el lenguaje jurídico, que analiza el uso del lenguaje en normas, contratos, pólizas, etc.; y el lenguaje judicial, ámbito que incluye el análisis del lenguaje utilizado por jueces, letrados, inculpados..., «por ejemplo, para mejorar su uso en los interrogatorios policiales».