Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Tapas a la hijodalga por los huesos de Cervantes

20/03/2015

Después de una ardua y casi titánica tarea, los equipos científicos autorizados y financiados y empujados por el gobierno español de turno, finalmente, como si se tratara de un milagro bien merecido,  han encontrado los restos del Manco de Lepanto… es como si se tratara de desdoblar con una angustia inusitada la sábana del tiempo, y volver a asistir al nacimiento de la lengua española, de su literatura de su eternidad, del carácter español, del espíritu nacional español, de la sangre española -dicen por ahí los que todavía no se han bajado de su caballo medieval y esos bien acaballados en las sillas de la católica academia de la lengua… que a decir verdad tan poco y casi nada tienen que ver con el “señor” de la Mancha… aunque bien manchados, sí, están, de tanta ignorancia y desconocimiento y pureza y perfección y centralismo y ceguera y falta de olfato…

He visto los restos del Manco junto a otros en algunos periódicos y no puedo negar que me produce cierta rasquiña tanta solemnidad y fanatismo por unos huesos…  he visto a los científicos trabajando en la fosa como iluminados por el espíritu santo y el dinero de los burócratas, en algunos periódicos, y la rasquiña se me hace carcoma… he visto lo que queda ya casi polvo y desperdicio y nada... he visto el trabajo perfecto del tiempo… en un pequeño plato he visto la miseria que queda… unas tapas sin atractivo alguno, sin vino y sin la algarabía de los que van por ahí de bar en bar haciendo nada y diciéndolo todo sin decir nada…  lo he visto todo y a todos en el ventorrillo del Chato, haciendo fila de rodillas implorando una limosna y se me parte el alma y me dan ganas de tírasela a los perros… los he visto a todos haciendo fila en medio de la crisis para poder ver los restos de su identidad, de su futuro , de su desesperanza…

Y saber que la ciencia moderna con sus técnicas más avanzadas, y su conocimiento del genoma y la idolatría del ADN,  no podrá saber con certeza cuáles son los restos del Manco, su nada, su polvo, su olvido…  qué más da si arman como sea un esqueleto a medias y sirven la cena completa con una buena botella de vino tinto de las pocas que quedan, para el consumo de todos, en las bodegas de la miseria, el hambre y la tristeza y la violencia de género y la inmigración acelerada, y los suicidios y tantas otras tapas y restos que hay que consumir en estos tiempos difíciles porque es todo lo que queda…

¿Será que la lengua y su fantasma, el polvo, la carcoma, la nada, el olvido vendrán a sacar a la Marca España, a la madre patria tan poco madre y tan poco patria, del abismo insondable en que se encuentra...? ¿Alcanzaran los restos del Manco para pagar una deuda impagable y poder volver a ofrecerles a los españoles de a pie unas tapas decentes, un mendrugo de pan, al menos un vaso de vino de la casa…?

¿Será que el hijodalgo se levantará mal herido, adolorido, todavía sin brazos y sin patria como siempre y con unos buenos tenis de marca y una pistola automática, huesos en ristre saldrá con su caballo hambriento y su escudero flaco e irreconocible, y el retrato de su amor ahora más que nunca en harapos alimentando cerdos en Alemania o en Suiza…  saldrá por esos caminos de la desesperanza a salvar lo que queda del reino y la corona y los políticos corruptos y los inversores, y las grandes empresas, y el turismo y la prostitución y la gramática…?

¡Cómo me gustaría que así fuera! Les entregaría otra vez a América para que así fuera, sin lugar a dudas… que por aquí en Sub-américa todavía quedan algunos entuertos para despellejar, y molinos de viento, y tantas Dulcineas donde empezar otra vez la pelea, el sueño, las primeras palabras… la primera gramática…

Pero ¿será que un muerto, un montón de carcoma, de polvo, de nada, tendrá la suficiente fuerza para tirar la cuerda  y sacar a España y su repúblicas hermanas del hueco sin fondo donde se encuentran?

No sería mala idea para completar la formula y quizás el medicamento… para lograr el purgante que casi siempre se requiere en estos casos extremos, empezar a buscar los restos de Sancho,  y Dulcinea y el Caballero de los espejos y demás, para que la Marca España se consolide una vez más y nos salve a todos los que hablamos la lengua del Quijote, del desastre…