Jueves, 24 de agosto de 2017

¿Cuál es el origen de la letra "ñ"?

07/12/2016
Carol Olona

 

BBC

La ñ no entró en el diccionario de la Real Academia Española hasta 1803. Pero el origen de esta letra, genuinamente española, se remonta casi 1.000 años atrás.

Para conocer cómo surgió esta icónica letra hay que retroceder a la Edad Media.

En latín, ni la letra ni el sonido correspondiente a la eñe existían.

Pero a medida que el latín evolucionó y empezaron a surgir las lenguas románicas, como el castellano, el francés o el italiano, apareció este sonido nasal (el aire sale por la nariz) palatal (al pronunciarlo el dorso de la lengua se apoya contra el paladar) que identificamos como "eñe".

Al no existir en el alfabeto latino, los escribas tuvieron que inventar formas de reproducir ese sonido en los textos de las lenguas romance.

Así, desde el siglo IX, los copistas empezaron a transcribir el sonido de la eñe de tres formas diferentes:

Formas de reproducir el sonido de la eñe Ejemplos
Como una doble n (nn) canna (caña), anno (año), donna (doña)
Como un gn lignu (leño), agnus (cordero),
Como "ni" seguido de una vocal Hispania (España), vinia (viña)

"En un mismo texto podíamos encontrar las tres variaciones fonéticas de la eñe, según la procedencia del copista. No había una norma generalizada", le dice José J. Gómez Asencio, catedrático de la lengua española en la Universidad de Salamanca, a BBC Mundo.

Los escribas que optaban por usar la doble ene (o ene geminada) empezaron aabreviar esta formadejando una solaene y poniendo una vírgula encima (el sombrerito tan característico de la ñ).

"Esto fue una solución para ahorrar pergamino y facilitar el duro trabajo de los monjes escribanos. Es por eso que el uso de abreviaturas era muy común en la época", recalca Gómez Asencio.

Y es que los monjes eran prácticamente las únicos que sabían leer y escribir en la Edad Media, por lo que la mayor parte de la cultura antigua se transmitió a través de la labor de estos copistas.

La victoria de la ñ

El uso generalizado de estas tres formas de reproducir el sonido de la eñe en un mismo texto generó una situación caótica, en la que en un mismo texto se podían encontrar las tres variantes -ñ, gn y ni más vocal- sin que hubiese ningún tipo de uniformidad.