CHISTES DE GALLEGOS

 

A CONTRAMANO POR SAN LUIS

Un taxista gallego iba con la radio prendida por la concurrida calle San Luis de Rosario. De repente la programación se interrumpe y anuncia un locutor:

—Atención, atención. A los automovilistas que estén por ingresar en calle San Luis les informamos que se ha identificado allí a un taxista que circula a contramano.

El gallego mira hacia adelante y exclama:

—¿¿Uno?? ¡¡Son como mil!!

 

COMO DOS GOTAS DE AGUA

Dos gallegos compraron en un remate dos hermosos caballos.

—Díme, Manolo —pregunta uno—, ¿cómo haremos para distinguirlos?

—Mira, Jesús —responde el otro—; yo le corto la crin al mío, y el que tiene crin es tuyo y el que no tiene crin es mío.

Y así lo hizo. Pero a la noche, un muchachito que los había estado espiando fue y sigilosamente le cortó la crin al caballo de Jesús.

—¡Mira lo que nos han hecho! —exclamó éste al día siguiente—. ¿Cómo haremos ahora para distinguirlos?

—Sencillo —responde Manolo sin desesperar—. Yo le corto la cola al mío, y el que tiene cola es tuyo y el que no tiene cola es mío.

Pero a la noche el mismo muchachito le cortó la cola al caballo de Jesús.

—¡Mira lo que nos han vuelto a hacer! —gimoteó Jesús al día siguiente—. Y ahora ¿cómo haremos para distinguirlos?

—¡Ya, hombre! —responde Manolo—. Yo le cortaré un pedacito de oreja al mío, y el que tiene oreja completa es tuyo y el que la tiene cortada es mío.

Pero a la noche el muchachito también mutiló la oreja del caballo de Jesús.

—¡Otra vez lo mismo! —se duele éste al día siguiente—. ¿¿Me quieres decir cómo haremos ahora para distinguirlos??

—¡Hala, Jesús —replica Manolo, con gesto exasperado—; el blanco es tuyo y el negro es mío!

 

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