Sábado, 18 de noviembre de 2017

Lejos de casa, jóvenes aprenden español

16/03/2009

La RepúblicaLlegaron a través de programas de intercambio.Provienen de Estados Unidos, Holanda, Dinamarca, Suecia y Alemania. Estudian español todos juntos con una profesora que está orgullosa de sus avances. Con mucha fluidez, pueden contar hoy la experiencia de vivir en Corrientes.Desde hace varios meses, un grupo de jóvenes, la mayoría de ellos europeos y dos estadounidenses, viven en Corrientes, junto a familias correntinas. Llegaron a través de programas de intercambio, para aprender el idioma. Pero a estas alturas, han conocido mucho más que sólo el español, que hablan ya con fluidez y lo escriben aun, con dificultades en el subjuntivo.Los once jóvenes, si bien llegaron a la provincia por programas similares, no se conocían. Se encontraron todos en casa de Cristina, la profesora que les enseña el español y que no puede ocultar su orgullo por la rapidez con que “sus” chicos aprendieron a comunicarse.Laura Almdale y Laura Foti son de Estados Unidos. La primera es la mayor de todo el grupo. Acaba de terminar la universidad, es profesora de Inglés (lo que aquí sería Lengua), y está acá para conocer el idioma para poder misionar, pertenece a una iglesia en la cual colabora activamente. Esta hace dos meses en Corrientes.En tanto, Laura Foti está desde agosto, acaba de culminar sus estudios secundarios y tuvo la experiencia de bailar en los carnavales, en Samba Show, una vivencia inolvidable, de la que habla con el rostro iluminado.Lo mismo le ocurrió a Alisa Mayer, de Alemania, tuvo la suerte de bailar, precisamente, en la comparsa ganadora, Ará Berá. Hace poco viajó con la agrupación al sur del país.También de Alemania llegaron Lena Schupp, Marie Stuchlik, y dos caballeros, Raphael Rustler y Heiner Lüdtker.El grupo lo completan Helena Östlund, de Suecia; Camilla Weidick Iversen y Marie Munk, de Dinamarca, y el hincha de River Robin Van Der Aar, de Holanda.Juntos dialogaron con La República. Se comunican con fluidez en un español muy claro y preciso, teniendo en cuenta que llegaron en agosto y sin hablar absolutamente nada. Hoy lo hacen perfectamente y se han adaptado a la vida correntina muy bien.Algunos de ellos llegaron a Corrientes a través del Rotary, y otros en el marco del programa Youth For Understanding (YFU). Pocas horas antes de viajar supieron que su destino sería Corrientes. Tuvieron poco tiempo de buscar datos en Internet, y quienes los encontraron, vieron fotografías de la ciudad, entre ellas la Costanera.“Pero las fotos no transmiten sentimientos. Es difícil saber de un lugar sólo así. Hay que estar. El trato con la gente y lo que te brinda son indescriptibles”, expresó Laura, la profesora de Inglés que lleva sólo dos meses en la ciudad.De Corrientes le gusta mucho la gente y la forma cálida en la que los ha recibido. Reconocen que hay muchas diferencias en las costumbres y la forma de vida.“Leí hace poco un e-mail donde decía cómo son los argentinos, y es así. Llegan tarde a los lugares, y no hay ningún problema. O le ponen mayonesa a todas las comidas”, dijo Robin, que acaba de comenzar la universidad, estudiando Publicidad. Para él, la experiencia de vivir lejos de casa le enseñó a valorar a los afectos. “Estando acá me di cuenta de quiénes son mis verdaderos amigos allá. Esos que hasta hoy están en contacto conmigo y quieren saber cómo estoy. Hay otros que pareciera que se han olvidado”, dijo, y agrega convencido: “Ahora también sé que acá he hecho amigos que lo van a ser para siempre, estoy seguro”, afirma Robin pensando en los afectos que logró estrechar desde su llegada. A él le gusta mucho el fútbol, juega bastante con sus amigos.A quien el fútbol no le gusta mucho, en realidad parece que las actividades deportivas en sí, es a Raphael. “Yo me quedo conforme con el televisor y la computadora. El fútbol no es para mí”, asegura.Heiner, de su experiencia en relación a las salidas y a cómo se divierten los jóvenes acá, cuenta que “acá en los boliches bailan. Todo el mundo baila. Allá no”. Él todavía no se anima a bailar cuando va a los boliches, pero sí le agradan y le gusta salir con sus amigos.Sobre eso también, Lena (que está aprendiendo a bailar tango) y Marie señalan sorprendidas de lo tarde que comienza la movida nocturna. “Acá se sale después de las 1 de la mañana. Allá salimos cerca de las 20 y para las 2 estamos de vuelta. Todo acá se hace más tarde”.Todos coinciden en eso, en que las costumbres nocturnas son muy diferentes.De su experiencia en la escuela, contaron que es muy distinta la forma de relacionarse, para algunos, entre los profesores y los alumnos. Para Robin es muy similar a lo que él vive en su colegio en Holanda. Sin embargo, Alisa encuentra que el trato aquí es de mayor confianza. “Aquí, los alumnos tratan de vos a los profesores. Allá no, todo es más distante”.En este punto de la charla, Laura, la orgullosa bailarina de Samba Show, confiesa que ella acá se dio cuenta de muchas cosas al relacionarse con sus compañeros de colegio. “Acá, los chicos se divierten más en el colegio. Me di cuenta de que yo allá sólo pensaba en prepararme para el futuro. No estaba viviendo el presente. Eso lo aprendí acá y lo estoy disfrutando”, contó.Marie cambió de colegio, iba el año pasado al San José, y ahora va a la Normal, ve que hay diferencia en el trato entre compañeros al ser un colegio mixto.Sin dudas, son miles de experiencias más las que han vivido desde su llegada. Muchas las han contado durante la charla y les faltaron palabras para describirlas. Es asombroso escucharlos hablar tan claro el español, idioma con el que se han relacionado hace tan poco tiempo. Eso, aunque no le guste decirlo, es en gran parte mérito de Cristina, a quien se le ilumina la cara al hablar de sus alumnos, de quienes, se nota, está muy orgullosa por su esfuerzo, el empeño y el trabajo que ponen para aprender el idioma. En poco tiempo estarán listos para ir a rendir el examen internacional.