Sábado, 18 de noviembre de 2017

José María Merino, Premio
Castilla y León de las Letras

19/04/2009
NULL

NULL

El Mundo

Desde su residencia madrileña, y entre viaje y viaje para extender por todos los rincones su pasión por la literatura, el escritor leonés José María Merino (nació en Galicia y sus padres se trasladaron a León cuando él contaba con un año de edad) recuerda la "sorpresa y la gran alegría" que le produjo conocer, el pasado 13 de febrero, que había sido elegido como Premio Castilla y León de las Letras 2008.

Con usted se cumplen las Bodas de Oro del Premio Castilla y León de las Letras. ¿Qué opinión le merece la nómina de galardonados?El primer premio fue Don Miguel Delibes, que es un gran maestro y una persona a la que admiro y a la que quiero desde hace muchos años. Luego ha ido apareciendo muchísima gente que también admiro como Torrente Ballester o Carmen Martín Gaite, compañeros como Gamoneda, Crémer, Luis Mateo Díez, Gustavo Martín Garzo… Son todos maestros, amigos… Entrar en ese parnaso, por decirlo de alguna manera, no me puede producir más que satisfacción.Dos colegas como Elena Santiago y Garzo se encontraban en el jurado que le eligió. ¿Se siente reconocido por sus propios compañeros?Precisamente este premio es la prueba de que los compañeros me han visto con afecto y con reconocimiento. A Elena la conozco desde hace muchos años, a Gustavo también, y tras el fallo me puse en contacto con ellos y con otros miembros del jurado para agradecerles esta deferencia que han tenido conmigo.Para usted es tiempo ahora de discursos. El premiado en la categoría de las Letras se suele encargar del discurso en nombre de todos los galardonados. ¿Tiene pensado sobre qué temas versará su intervención?Me han dicho que la intervención es breve, que tiene más que ver con lo solemne que con lo doctrinal, y haré un agradecimiento en nombre de todos y alguna pequeña referencia a mi caso particular, si es que yo voy a ser el encargado de dar el discurso, que todavía no lo sé.El pasado fin de semana también leyó su discurso de ingreso en la Real Academia, donde abordó la 'literatura y su relación con la vida'.En ese caso me referí a lo que supone la ficción como instrumento indispensable e incomparable para describir la realidad. Considero la ficción como algo que nos pertenece naturalmente a los seres humanos; tal vez sea nuestro elemento característico para explicar lo que es la vida a través del símbolo.También recientemente el Ayuntamiento de León le ha nombrado hijo adoptivo de la ciudad como reconocimiento a toda su trayectoria literaria.Eso fue muy emocionante, porque además unos niñitos de distintos centros habían trabajado sobre mis cuentos infantiles y me hicieron una especie de homenaje con un libro precioso; fue una ceremonia entrañable. Lo que pasa es que, como dije entonces, yo no sabía que no era de León, pero me lo acaban de recordar y ahora resulta que soy de León por partida doble, porque ya me han dado hasta un certificado.¿Qué suponen para usted los premios y los reconocimientos?Siempre son estimulantes, pero no me cambian la manera de entender la literatura ni de ver la vida. Un premio te estimula, te alegra, halaga esa pequeña vanidad que en mi opinión tenemos todos los escritores, pero yo creo que al margen de los premios, tú tienes que seguir haciendo tu trabajo, sin perder los referentes auto críticos. A mí me encanta que me den un premio, pero aunque no me lo dieran, seguiría trabajando igual.El acta del jurado del Premio Castilla y León decía que se lo concedían "por la riqueza y pluralidad de su obra literaria, que abarca todos los géneros, así como por su capacidad para crear un mundo de ficción, anclado en la realidad cotidiana, pero abierto al universo de la fantasía y de los sueños". ¿Está de acuerdo con esa definición de su trayectoria literaria?Yo creo que sí. A mí, efectivamente, me ha gustado tocar todos los géneros y en ello sigo; he hecho poesía, novela, ensayo, cuento, mini cuento… me gusta cambiar de géneros, y creo que eso lo han valorado. Luego también me gusta hablar de lo cotidiano, pero siempre de la zona oscura, de la sombra, del sueño, de lo fantástico… En resumen, que me siento bien entendido en esa declaración.¿Tiene forjada una opinión del estado que atraviesan las letras en la Comunidad?No, no tengo una opinión general, y creo que sería absurdo intentar tener una opinión general sobre eso. Lo que sí conozco sobre todo son las letras en León, a donde voy mucho y tengo muchos colegas, y veo que hay mucha gente joven que sigue escribiendo. Allí siempre hubo mucho interés por la literatura en determinados círculos, muchas revistas literarias…¿Considera que las letras leonesas viven un momento especialmente brillante?Creo que sí, que en León se vive un momento muy bueno, en el que estamos coincidiendo diversas generaciones de escritores que parece que tenemos algo que decir, o que por lo menos nos lo reconocen. Es un momento interesante. Ahora bien, del resto de Castilla y León no puedo opinar; es evidente que hay estupendos escritores, pero no lo conozco tanto como el mundo de León, porque es al que voy muy a menudo.