Lunes, 20 de noviembre de 2017

El romanche: lengua suiza que lucha por sobrevivir

15/11/2008
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RPP NoticiasEl romanche, una casi desconocida lengua que habla el 0,5 por ciento de la población de Suiza, se debate por sobrevivir hundido en una lucha interna y enfrentado a un contexto cada vez más globalizado.El romanche es una lengua de origen latino que pertenece a la familia de las lenguas reto-románicas, y que nació y perdura en el cantón alpino suizo de Grisones, el mayor del país en territorio (150 valles) pero con una población de tan sólo 187.000 personas.En el conjunto de Suiza, donde viven 7,5 millones de personas, 35.000 aseguran que el romanche es la lengua que más dominan, y 60.000 afirman que la usan con asiduidad, es decir, el 0,5 por ciento de la población del país.Esa situación se debe a que, según el censo del 2000, el romanche es la décima lengua hablada en la Confederación Helvética, tras el alemán, el francés, el italiano, el serbio-croata, el albanés, el portugués, el español, el inglés y el turco.A ese ahogo exterior se le suma el problema de que el romanche se divide en cinco dialectos: el sursilvan, el sutsilvan, el surmiran, el puter y el vallander.En 1982, de la fusión de los cinco, se creó el romanche grisón, el estándar, con el objetivo de fortalecer un idioma que iba perdiendo hablantes año tras año, pero la mayoría de sus hablantes lo rechazó."El romanche estándar es el principio del fin de la lengua", sentenció Robert Cantieni, director de la escuela pública bilingüe de Samedan, una pequeña localidad situada en el valle del Engadino, a seis kilómetros de Sant Moritz.Los profesores de la escuela de Samedan imparten las clases mitad en alemán, mitad en romanche dialecto puter, que es el que se habla en esa zona."Tal vez en 50 años el romanche habrá desaparecido. Yo trabajo para evitarlo, pero para que permanezca la gente debe identificarse con la lengua", agrega Cantieni.Muchos, incluido Cantieni, aseguran además que no entienden los otros cuatro dialectos, ni tampoco el estándar."Claro que hay léxico y expresiones distintas, pero podemos mantener perfectamente una conversación si le ponemos voluntad", afirmó el secretario general de la Liga Romanche, Urs Cadruvi.Como ejemplo, la frase de la conocida fábula del cuervo y el zorro: "el zorro volvía a tener hambre", se traduciría "l'uolp era puspei inagada fomantada", en sursilvan; "la vualp eara puspe egn' eada fumantada", en sutsilvan; "la golp era puspe eneda famantada", en surmiran; "la vuolp d'eira darcho una vuota famanteda", en puter; y "la vuolp d'eira darcheu una jada fomantada", en vallader.Para el secretario general, "tal vez es demasiado tarde para el estándar porque es una lengua artificial, pero es un método que nos puede ayudar a mantener el idioma".La realidad es menor optimista, dado que la "alemanización" se sigue dando: en 1880 el 47 por ciento de la población de Grisones afirmaba que su lengua principal era el romanche y el 40 por ciento el alemán.Actualmente, es el 17 por ciento quien elige el romanche y el 61 por ciento por ciento el alemán.La Liga Romanche obtiene de la Confederación Helvética 4,5 millones de francos (3,2 millones de euros) para contribuir a mantener la lengua viva, y la mitad del presupuesto se invierte en la traducción de los libros de texto escolares en los cinco dialectos."La gente que está en contra del estándar no se da cuenta que en este país se habla el dialecto suizo del alemán, pero en la escuela se aprende el alemán culto, por lo que podríamos aprender el romanche estándar en el colegio y seguir hablando los dialectos en la calle, sin perderlos", afirma Clara Gerber, secretaria de la Radio Televisión Romanche.Los ciudadanos de Grisones tienen "el derecho" de expresarse en romanche cuando se dirigen a las instituciones municipales, cantonales o federales, pero estas instituciones "no tienen la obligación" de responder en esa lengua.Esta situación se explica porque el romanche es la cuarta lengua nacional de Suiza desde 1938 -las otras son el alemán, el francés y el italiano- pero sólo es parcialmente una lengua oficial.Lo que tampoco parece sorprender a nadie es que no existe ningún partido político, ni agrupación nacionalista que reivindique y que luche por un reconocimiento y un apoyo mayor de la lengua.Incluso el director de Economía y Turismo del cantón de Grisones, Eugen Arpagaus, considera que el fomento del romanche es un pérdida de tiempo y de dinero.Pero Ivo Berther, promotor lingüístico del cantón de Grisones, afirma: "En nuestra región existe un dicho: 'A los niños hay que darles alas y raíces'. El inglés son las alas, pero el romanche son las raíces".