Jueves, 23 de noviembre de 2017

El manuscrito Voynich, aún un misterio de
la lingüística

09/07/2013

LadoBEn 1912, llegó a manos de Wilfrid Voynich un extraño manuscrito. Encuadernado en piel, del tamaño de un libro mediano, el manuscrito constaba de 240 páginas llenas de texto escrito en un alfabeto desconocido e ilustraciones de plantas, personas y cartas astronómicas. Parecía un manual ilustrado de conocimiento medieval. Sin embargo, lo que encantó a Voynich de aquel libro, y sigue encantando a decenas de aficionados y profesionales hasta el día de hoy, es que el texto no contiene ningún mensaje comprensible y ninguna de las ilustraciones corresponde a alguna planta o lugar humano conocido.Se ha calculado, por datación con carbono 14, que el libro fue escrito en el siglo XV. Pero sobre su autor, propósito o contenido sólo hay especulaciones.Desde que fue donado a la Universidad de Yale en 1969, lugar donde se le encuentra hoy, el manuscrito ha suscitado el interés no sólo de aficionados a objetos misteriosos, sino de científicos de numerosas ramas. Numerosos especialistas en criptografía, la ciencia de la información cifrada, han tratado de romper el código presente en sus páginas, sin ningún éxito hasta ahora. El texto parece tener muchas características de un lenguaje natural, como cierta estructura sintáctica, pero también tiene rasgos que no se han hallado en ningún idioma conocido, como repeticiones dobles y triples de palabras contiguas. Recientemente se han adoptado perspectivas de estudio novedosas para acercarse al manuscrito Voynich, misterio de misterios de la criptografía. En lugar de romper el código, se ha intentado averiguar si contiene un mensaje en realidad.Pensando en la posibilidad de que fuera sólo un engaño, Gordon Rugg, un psicólogo y computólogo escocés, ideó una forma de generar un texto con rasgos lingüísticos muy similares al voynichés (como se le conoce a la supuesta lengua en que está escrito el manuscrito) pero que fuera un completo galimatías. La técnica de Gordon era tan sencilla, que él defendía que una persona ingeniosa del siglo XV o XVI bien pudo haberla usado para producir un libro lleno de sinsentidos, pero que pareciera lo suficientemente genuino para poder venderlo como una reliquia medieval.Otros no están tan convencidos de que sea un engaño. Este mes, se han publicado dos artículos en la revista PLOS ONE que sostienen que el contenido del manuscrito Voynich es un mensaje real. Por medio de análisis estadísticos de frecuencia y distribución de palabras y de formación de redes sintácticas o temáticas, los autores de ambos estudios dicen haber encontrado las características de un mensaje con rasgos similares al de un lenguaje natural. Todo, sin necesidad de descifrar el significado de las palabras del voynichés. Ellos han validado sus métodos aplicándolo a obras reales escritas en diferentes idiomas y en la mayoría de los casos sus métodos funcionan. Tanto la distribución como el uso de palabras en el manuscrito Voynich tienen el aire de un mensaje real escrito en un idioma lingüísticamente coherente.Sin embargo, Rugg y otros científicos siguen sin convencerse. Ellos alegan que la presencia de características de un idioma natural no garantiza que en efecto el manuscrito tenga un idioma. Rugg argumenta que se pueden generar rasgos complejos a partir de principios muy sencillos, como en la formación de fractales naturales. Simular la complejidad de una lengua natural con un método sencillo, como el ideado por el psicólogo, no es algo imposible y, de hecho, él encuentra que sólo de esa forma se explican muchas de las peculiaridades del misterioso libro. La controversia sigue en pie.El manuscrito Voynich tiene aires de un mundo ajeno, propio de una realidad fantástica o alienígena. Muchos aficionados al ocultismo se relamen los labios cada que una teoría formal sobre él es echada abajo. Sin embargo, trabajos como los mencionados arriba demuestran que el manuscrito Voynich y el mensaje que contiene (si acaso contiene uno), por misteriosos que parezcan, son también susceptibles de un escrutinio completamente científico y que lo más probable es que es escrutinio sea el que acabe por romper el código.