Domingo, 19 de noviembre de 2017

El castellano pisa fuerte en Brasil

19/07/2007
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Susana Reinoso, LA NACIÓNwww.lanacion.com.arEl escritor argentino Mempo Giardinelli se dispone a viajar hacia Brasil, especialmente invitado como expositor en el ciclo Pensar Iberoamérica, propiciado por el Instituto Cervantes, ubicado en San Pablo. De la iniciativa de pensar la región desde la lengua participan también el Plan Nacional del Libro y la Lectura, de Brasil, el Consulado Argentino de San Pablo y la Librería Española e Hispanoamericana, cuyo director es el argentino Víctor Barrionuevo. Hace 24 años, Barrionuevo se convirtió en importador de libros básicamente españoles en San Pablo. Su principal nicho son los libros de textos, porque, según cuenta el librero desde Brasil, "el gran mercado brasileño es el del libro escolar. El promedio de libro por brasileño es de 1,9 ejemplares, lo que incluye el texto didáctico. Es muy poco. Y eso que el gobierno brasileño compra entre 80 y 110 millones de libros por año". Barrionuevo dice que el español está volviendo a pisar fuerte en Brasil, luego del boom de los años noventa. Entonces, la venta de libros en español creció exponencialmente. "Nosotros fuimos líderes durante unos 14 años, hasta que las editoriales brasileñas comprendieron la importancia de editar libros en español y hoy la industria brasileña concentra el 80% del mercado de texto". Después vinieron sucesivas crisis económicas, el impulso que el español había tomado en el vecino país decayó, hasta que el Instituto Cervantes comenzó su andadura en tierras de Drummond de Andrade. El Grupo Santillana decidió entonces su radicación en Brasil, para lo cual adquirió un sello brasileño. Y el español volvió a convertirse en materia de interés para editoriales, libreros, universidades e instituciones culturales. Dice Barrionuevo que "a los brasileños les fastidia un poco la exageración de ciertas cifras en relación con la enseñanza del español en Brasil. Es cierto que para 2010 la lengua castellana será obligatoria en la enseñanza básica, pero de allí a que se precisen miles de maestros hay una distancia". Se refiere, sin decirlo, a los 200.000 profesores de español como lengua extranjera que el Instituto Cervantes advierte que hay que capacitar para cubrir la millonaria demanda de niños y adolescentes en edad escolar. Sin embargo, la cifra surge de cruzar los datos de la matrícula estudiantil existente con la de los profesores capacitados para la enseñanza en el sistema escolar. No obstante, si el interés por el castellano existe y es palpable "en la calle, en las universidades", como dice el librero argentino -en cuya habla se mezclan palabras en la bella lengua portuguesa-, no ocurre lo mismo con nuestra literatura. A los títulos clásicos de la literatura en español, que se demandan en la Librería Española e Hispanoamericana, se suman las obras de Gabriel García Márquez, Isabel Allende, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Es decir, los clásicos. De la nueva narrativa poco y nada se conoce. ¿Cuál es la razón? Según Barrionuevo, no hay tradición traductora de la literatura argentina al portugués. Como tampoco disfrutan los lectores argentinos de una vasta oferta de narrativa brasileña en la Argentina. "Por eso con la visita de Mempo Giardinelli procuramos mostrar los trabajos literarios de buenos escritores argentinos desconocidos en este país", dice el librero argentino, para quien una mayor presencia de canales de TV argentinos ayudaría a la difusión de la cultura local en la tierra de Rubem Fonseca.