Martes, 21 de noviembre de 2017

EE.UU. como laboratario del futuro del
español

19/03/2010
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ClarínEstados Unidos será en 2050 el país con más hispanohablantes en el mundo. Aquí, el secretario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española reflexiona junto al presidente de la Academia Argentina de Letras sobre el laboratorio más importante del idioma y el futuro del castellano. Pocas cosas dicen más de los seres humanos, de sus progresos y de sus mutaciones bárbaras e inevitables, como los cambios en la lengua y el habla. En cada interpretación lingüística subyace un modo de ver el mundo, de entender la política y esta no es la excepción. Coinciden en la misma oficina el presidente de la Academia Argentina de Letras, el anfitrión, el doctor Pedro Luis Barcia; y el secretario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), el también argentino José Ignacio Covarrubias. Son amigos e intercambian elogios. Los dos saludan la vitalidad de la lengua castellana y ambos creen que gran parte del futuro de la lengua española se forjará en Estados Unidos, un lugar remoto respecto de las tendencias idiomáticas hasta hace poco. Hasta ahora de hecho fueron muy pocos los intentos oficiales por trazar puentes comunicacionales con el resto del continente. Por ahora se levantan muros. La comunidad hispánica de Estados Unidos es la más grande después de la de México. Allí hay más hispanohablantes que en España o Argentina. «En el mundo se calcula que hay 450 millones de hispanohablantes. La comunidad de Estados Unidos es la segunda más numerosa. El 10% de los hispanohablantes de todo el mundo están allí, donde conviven emigrantes de 20 países con sus respectivas variedades dialectales. Es el laboratorio experimental más importante del idioma. Es el futuro del idioma», sentencia Covarrubias. Barcia, larga, a su vez un juicio comparativo sobre ese organismo vivo que administra institucionalmente la Real Academia Española. « De las lenguas modernas en expansión por sobre todas las fronteras, el español sigue al inglés en dinamismo y crecimiento en hablantes. Muy atrás han quedado el alemán, el francés, el italiano en esta difusión; para algunas de esas lenguas, el proceso es reculativo. El castellano nace en un reducido espacio de la Península, se expandió por toda ella, fue la lengua oficial, se difundió en América, cuando los países se independizaron políticamente, anudaron la continuidad lingüística del español: sus declaraciones de independencia, sus constituciones, sus leyes están en esta lengua, que hoy hablan casi 500 millones de personas. En Estados Unidos la colectividad hispana es ahora la primera minoría, por sobre los afroamericanos, y tiene más hablantes que España. Desde Tierra del Fuego, a Canadá, donde es segunda lengua, en sus dos zonas, puede viajar usted sin cambiar de instrumento», ilustra pedagógico y acostumbrado a tratar con la prensa Barcia. Durante la administración de Barack Obama, la Academia Norteamericana de la Lengua Española logró convertirse en la institución de referencia para el gobierno norteamericano en cuestiones relacionadas al castellano. Por esa razón controla todas las publicaciones del portal oficial en castellano del Ejecutivo estadounidense. En el mismo lapso, saltó a la televisión con pastillas sobre el uso correcto del idioma. «La postura de la academia es tratar de determinar cuál es la norma del español culto. Lo segundo es tratar de orientar a los hispanohablantes para hablar bien el español. El tercero es promover el bilingüismo, para que la gente aprenda bien los dos idiomas. Tenemos una tarea normativa, más nada aconsejamos, porque nadie es el dueño del idioma. Nosotros tenemos que aceptar las reglas que el uso impone», reflexiona Covarrubias. El espanglish, el mestizaje de contaminaciones entre el castellano y el inglés, crece en el contexto inmigratorio y pese a las advertencias de la academia dirigida por el español Gerardo Piña Rosales. ¿Es un retroceso, un signo de vitalidad, un proceso inevitable? «Son las dos cosas. Es un choque de dos lenguas. El español es el primer idioma después del inglés. Hay un choque inevitable, como en el portuñol, el franglés, nosotros tenemos el espanglish. Los expertos lo definimos como una variedad dialectal del español, a veces responde al desconocimiento, a veces se lo hace por comodidad», explica Covarrubias, que no duda ni un segundo en señalar a la Academia Argentina de Letras como un ejemplo entre las veintidós academias, que acaban de forjar la Nueva Gramática de la Lengua Española. Si antes la ascendencia latina era un pasado vergonzoso, que había que ocultar, hoy el castellano se enseña en un sinnúmero de universidades en todo el país. Especial atención —explica Covarrubias— pone la Academia Norteamericana para que ninguno de los dialectos hispanos se impongan por sobre los demás. De cualquier manera, por ahora los mexicanos lograron asentar sus modismos en los cientos de kilómetros de la frontera sur, los cubanos los propios en Florida y los dominicanos, por ejemplo, en la costa este del corazón del imperio. Las nuevas tecnologías, los modismos en las salas de chat, como recursos alfanúmericos (5mentarios), las abreviaciones (pq) no preocupan tanto a estos dos especialistas como el deterioro de la educación. «Hay que distinguir entre los lingüistas pragmáticos que describen la realidad, pero no se preocupan por ella, y entre los pedagogos —como yo— que se preocupan para que los chicos tengan inserción social. En una democracia aquel que habla con firmeza, con precisión, ese dice lo que quiere. El que no puede, da un sopapo, da una pedrada o se hace piquetero como D´Elia», dispara el Presidente de la Academia Argentina de Letras. La lengua —queda claro— también se lee en clave en política. También es materia interpretativa y gran parte de ella se cocina y germina en el norte.