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En un día como el de hoy, pero 1945, terminaba la Segunda Guerra Mundial, con la rendición incondicional del Japón
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El Departamento de Español Urgente recibió una consulta de la delegación de la Agencia EFE en Londres acerca de la grafía de la ciudad australiana de Sydney, que era noticia en Gran Bretaña por ser candidata, junto con Manchester, para celebrar allí los Juegos Olímpicos del año 2000. Después volvió a ser noticia por haber resultado elegida como sede de los juegos, en reñida competición con Pekín, a la que ganó por dos votos.
En muchos periódicos españoles, y también en la mayor parte de las noticias de la Agencia EFE, el nombre de la ciudad australiana apareció escrito de una forma que no le corresponde a ella sino a otras ciudades del mundo: Sidney.
Buscando en los atlas pueden encontrarse por lo menos cinco ciudades con el mismo nombre, aunque escrito de dos formas diferentes. En tres de ellas se escribe con dos ies griegas (Sydney), y en las otras dos con i latina al principio e i griega al final (Sidney).
El nombre de la ciudad que nos interesa en este caso, es decir, la de Australia, donde se celebrarán los Juegos Olímpicos del año 2000, se escribe con dos ies griegas -Sydney-, al igual que otras dos ciudades situadas en Gran Bretaña y Canadá respectivamente.
En cuanto a las dos ciudades cuyo nombre se escribe -Sidney-, ambas se encuentran en los Estados Unidos de América, una en el estado de Nueva York y la otra en el de Georgia.
Así pues, por mucho que en la prensa española aparezca la forma Sidney para referirse a la ciudad australiana, esa forma es incorrecta y no hay ningún motivo que justifique dicho error. Y en lo que respecta a las noticias de la Agencia EFE, conviene siguir siempre las indicaciones de nuestro Manual de Español Urgente, donde, en el capítulo dedicado a topónimos dudosos, hay una advertencia sobre la forma correcta de escribir el nombre de esa ciudad australiana.
ABREVIATURAS Y SÍMBOLOSLa abreviatura se forma de una sola letra o de una sola palabra y no se puede pronunciar en la mayor parte de los casos : cta., cuenta; documto., documento. Tienen flexión de género: Sr., Sra.; ntro., ntra.; Dr., Dra; sto., sta.; Exmo., Exma. y de número; si están constituidas por una sola letra, normalmente ésta se duplica para indicar el plural: de c. f., ff. cc. (ferrocarriles); de P., PP. (padres, religiosos); de R. O., RR. OO. (reales órdenes). Si la abreviatura es de un tiempo verbal no admite forma plural; así, v. (véase o véanse). Cuando la abreviatura termina en consonante, el plural se forma añadiendo el morfema -es: de gral., grales.; pral., prales.; Sr., Sres.; Ud., Udes. El plural Uds., que registran la RAE y de otros autores lo censura Martínez de Sousa como incorrecto, aunque el uso lo ha consagrado, al igual que el de pág., págs., o el de vol., vols . Cuando la abreviatura termina en vocal, el plural se forma añadiéndole una -s: de Sra., Sras.; Emmo., Emmos.; Itre., Iltres. Las abreviaturas llevan punto y cuando hay varias seguidas van separadas por espacio: p. ej., (por ejemplo). Después del punto admiten cualquier signo de puntuación, excepto otro punto .
Es imposible sujetar a números y reglas fijas y constantes las abreviaturas, habiendo como debe haber, justa libertad para convenir en cuantas sean necesarias y oportunas. No obstante, la costumbre sí ha consagrado algunas abreviaturas de uso común, incluidas en una lista por la Real Academia Española en el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española.
De acuerdo con la Academia y con todos los lingüistas, las abreviaturas terminan en punto y tienen flexiónes de género y número. Sin embargo, algunas abreviaturas aprobadas en 1949 por la asamblea general de la Unión Internacional de Física son consideradas como símbolos, cuando se trata de medidas del sistema métrico decimal; se escriben sin punto y son invariables, es decir van siempre en singular: cl (centilitro-s), cm (centímetro-s), como ocurre con los símbolos químicos: Fe (hierro), O (oxígeno), H (hidrógeno).
Con los símbolos no es posible la regla de empezar con mayúscula la primera letra después de punto. Por ejemplo, dl es abreviatura de decilitro; si hubiéramos impreso Dl, esta no sería la abreviatura de decilitro, sino la de decalitro.
Es importante observar que mientras que las abreviaturas, que tratamos en este texto, pertenecen a la lengua española, los símbolos del sistema métrico son una convención internacional y su grafía es, por lo tanto, la misma en todas las lenguas que utilicen el alfabeto latino.
En la lista que la Real Academia Española inserta en el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española observamos que se ciñen a las reglas de formación de los símbolos, no llevan punto y son invariables, es decir que valen para el singular y para el plural, no obstante la Academia no establece la diferencia entre las abreviaturas y los símbolos: Dg (decagramo-s), dg (decigramo-s), Dl (decalitro-s), dl (decilitro-s). La lista se titula Abreviaturas que más comúnmente se usan en castellano; a pesar de ello, echamos de menos símbolos tan comúnmente usados tales como: km (kilómetro); figura el símbolo m. (minuto-s); quizás abreviatura, ya que figura con punto, pero que vale para el singular y para el plural; en cambio no figura el de hora y ni el de metro, que son bastante usadas. Desconocemos cuál es el criterio de la Academia con respecto a c. c. (centímetro-s cúbico-s), en lugar de c c; y algo semejante nos ocurre con pta. (peseta), que en la lista tiene dos formas de plural ptas., pts. (pesetas), con punto. El símbolo pta (peseta-s) forma parte del sistema métrico decimal, y así es reconocido internacionalmente, no es necesario el punto ni la forma plural, ya que suele ir precedido de un número. Sin embargo, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre no tiene ningún criterio al respecto, y lo utiliza de manera arbitraria e imprecisa: en el valor facial de los sellos de correos figura como PTA (5 PTA), en versales, y otras veces sólo el número del valor facial (60), sin que figure la moneda a la que corresponde dicho valor. El valor nominal de las monedas de curso legal viene expresado en ptas (25 ptas), en plural y sin punto, es decir que no está considerado como una abreviatura ni como un símbolo; en las monedas de 100 pesetas sólo figura la voz CIEN, en versales, sin que figure la moneda del país que la pone en circulación. En los billetes, figura el valor seguido de PESETAS (MIL PESETAS), en versales. Con un poco de interés, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, podría fin a este caos.
RemoverEn la labor de vigilancia del uso de la lengua hay que contar con gran cantidad de libros de consulta: diccionarios, vocabularios, anuarios, manuales de estilo, de ortografía, enciclopedias, atlas, gramáticas... Y entre esos libros siempre hay algunos que son los más usados, los que más dudas aclaran y los más preciados por quienes nos dedicamos a esta labor. Y entre esos escogidos, en esta ocasión, debemos hacer especial mención del Diccionario de Anglicismos, de Ricardo J. Alfaro, editado por Gredos en Madrid (2ª ed. 1970).
Es en ese libro donde hemos encontrado la explicación más clara y contundente sobre el mal uso que se hace en el español actual del verbo remover, dándole un significado que nunca ha tenido para la comunidad hispanohablante: el de quitar o sacar. Alfaro dice lo siguiente al respecto:
Remover.- Se usa en inglés el verbo to remove (pr. tu rimuv) en el sentido de mover una cosa, levantándola, empujándola, tirando de ella o sacándola del lugar donde está, como cuando se alza un objeto del suelo, se empuja un mueble hacia la pared, se tira de una gaveta, se saca un libro de un estante, o alguien se quita los zapatos o lleva un objeto de una parte para otra. Usar en estos casos el parónimo español remover es anglicismo de marca. En un avión he visto el siguiente aviso bilingüe colocado en el espaldar de los asientos:Vistas las anteriores explicaciones, huelga decir que es completamente incorrecta e inapropiada la denominación de disco duro removible para designar a un objeto informático cuya principal característica es que se puede sacar o extraer del ordenador o computadora y de esa forma puede ser sustituido por otro, es decir: un disco duro extraíble o intercambiable.
Cuando a un hispanohablante sin conocimientos de inglés ni de cibernética le hablan de un "disco duro removible", lo único que puede imaginarse es un objeto duro que puede agitarse como una coctelera o removerse como hacemos con el café para que se disuelva el azúcar.
préstamo blando
Basta hojear la sección de información económica de cualquier
periódico para toparnos, una y otra vez, con la incorrecta traducción literal
del inglés "soft loan" como préstamo blando.
El Glosario de términos económicos y financieros
internacionales de la agencia británica de prensa Reuters define "soft loan"
como "préstamo o crédito concedido a bajo interés y a menudo por un período
más largo del normal, especialmente a países en vías de desarrollo".
En el Glosario de términos de economía y hacienda, publicado
por el Instituto de Estudios Fiscales bajo la dirección de José María Lozano
Irueste, aparece "soft loan" correctamente traducido como préstamo
subvencionado, del que se explica que es "el préstamo a un tipo de interés
inferior al de mercado, que se concede con el fin de fomentar alguna
actividad determinada". El mismo autor, en su Diccionario Bilingüe de
Economía y Empresa, traduce "soft loan" como préstamo sin interés.
El adjetivo inglés "soft"aparece también en otros términos
económicos, y sólo en uno de ellos se traduce al español como blando: "soft
currency"= moneda débil o blanda. Los otros son:
En lo que se refiere a la neutralización del pretérito perfecto/pretérito indefinido, el Departamento de español urgente de la Agencia EFE remite al “Manual de español urgente” pág. 57 y siguientes y al “Vademécum de español urgente” (II) pág. . 102 y ss., y enviado las siguientes recomendaciones:
cantó o/ha cantado Hace ya un par de años, el 7 de octubre de 1993, viendo que en la
mayoría de las noticias de nuestra agencia el pretérito indefinido
(cantó) desplazaba al pretérito perfecto de indicativo (ha cantado), como
si ambas formas verbales tuviesen el mismo valor, redactamos y repartimos
una nota en la que recordábamos las recomendaciones de nuestro Manual de
Español Urgente:
(En las noticias dirigidas a Hispanoamérica y dado el predominio de cantó a expensas de ha cantado en muchos de aquellos países, será admisible emplear el pretérito simple en casos en que la norma culta común requeriría ha cantado, aunque ello fuera proscrito por Andrés Bello, y siga rechazándolo la doctrina gramatical más solvente.)”
Hasta ahí la nota de hace dos años. Pero como el problema sigue planteándose hemos creído necesario buscar alguna fórmula buena para todos en la que se combine el respeto al idioma con las necesidades técnico-informativas.
De lo que se trata es de evitar tanto el -dijo hoy-, por contradictorio en el tiempo verbal pasado con la acción presente, como el -ha dicho hoy-, por no adaptarse al tiempo verbal pasado de los periódicos del día siguiente, aunque sí es válido para los medios audiovisuales. Así, para las noticias de la agencia, podría ser satisfactoria la fórmula ecléctica -dijo el jueves-, que tendría las ventajas, lingüística y técnica, de evitar la contradicción del tiempo verbal con la acción y sólo tener que ser corregida por la redacciones de los medios audiovisuales, que, por otra parte, ya deben rehacer (editar) casi todas nuestras noticias para adaptarlas al lenguaje propio de la radio o la televisión.
En el Vademécum de Español Urgente (II) hay un artículo titulado "Pretérito indefinido" en el que se reproducen las advertencias del Manual de Español Urgente respecto al uso indiscriminado de la forma cantó en lugar de ha cantado. Y como esos consejos no parecían suficientes, en octubre de 1995 redactamos otra nota sobre la cuestión, en la que, además de reproducir las anteriores, recomendábamos lo siguiente:
"De lo que se trata es de evitar tanto el -dijo hoy-, por contradictorio en el tiempo verbal pasado con la acción presente, como el -ha dicho hoy-, por no adaptarse al tiempo verbal pasado de los periódicos del día siguiente, aunque sí es válido para los medios audiovisuales. Así, para las noticias de la agencia, podría ser satisfactoria la fórmula ecléctica -dijo el jueves-, que tendría las ventajas, lingüística y técnica, de evitar la contradicción del tiempo verbal con la acción y sólo tener que ser corregida por la redacciones de los medios audiovisuales, que, por otra parte, ya deben rehacer (editar) casi todas nuestras noticias para adaptarlas al lenguaje propio de la radio o la televisión."
Y en este tercera nota sobre el mismo asunto, que sigue vigente, hemos creído interesante reproducir las explicaciones que Emilio Alarcos Llorach incluye en su Gramática de la Lengua Española:
"Consideremos las diferencias y las confusiones entre el
pretérito cantaste y el antepresente has cantado. En cuanto al modo,
ambos llevan el morfema de indicativo; pero aunque los dos pueden
referirse a hechos precedentes al momento de habla, cantase lo hace
porque contiene el morfema de perspectiva de pretérito, mientras has
cantado con su perspectiva de presente, alude a ellos por su morfema de
anterioridad. En otras palabras, las dos formas no se oponen
directamente, sino a través del presente cantas: con esa misma
perspectiva se opone a este el antepresente has cantado, y por su
distinta perspectiva se le opone al pretérito cantaste. Pero es claro que
la perspectiva de pretérito y la anterioridad en la perspectiva de
presente pueden coincidir en sus referencias y producir la confusión en
el uso de las dos formas. Una misma realidad puede designarse con una u
otra forma, dependiendo de la perspectiva (temporal o psicológica) que
adopte el hablante. Compárense estas dos secuencias:
La diferencia de contenido estriba en que se sitúa un mismo hecho, anterior al momento de habla, en dos segmentos temporales diversos: al decir el día dos nos referimos a un segmento temporal en que no está incluido el momento de habla; al decir este mes, en cambio, el inicio de las hostilidades se coloca en un trecho temporal que también abarca el momento en que se habla. Así, un mismo acontecimiento, objetivamente anterior, se expresa, según la perspectiva adoptada, con el antepresente o con el pretérito.
Igualmente, cuando alguien interroga ¿Ha vuelto Juan?, se emplea la forma compuesta, el antepresente, porque el regreso por el que se inquiere puede estar situado en cualquier instante del período que concluye al formular la pregunta; sin embargo, a ella puede responderse 'Sí, regresó el sábado', con el pretérito, porque el regreso en sábado indica un momento ajeno a aquel en que se habla. No se trata, pues, de que los hechos comunicados sean más o menos próximos al acto de habla, sino de que, explícita o implícitamente, el hablante los inserte en un período común o ajeno a ese momento. Por ejemplo, si se dice 'No ha venido esta mañana' o 'No vino esta mañana', ello es consecuencia de que "esta mañana" se considere parte del "hoy" en que se habla o se sienta como opuesto a la "tarde" en que se dice ese enunciado.
El mismo juego de las dos perspectivas se observa si comparamos 'Al principio creí que lo habían agarrado a él' (donde hay que interpretar: "ya no lo creo", con perspectiva de pretérito), con 'Desde el principio he creído que lo habían agarrado' (con perspectiva de presente porque "sigo creyéndolo". O en este otro ejemplo: 'Era uno de los hombres más regulares y más sencillos que he conocido; no coleccionaba nada [...], ni le conocí monomanía alguna', donde el antepresente he conocido implica "hasta ahora", y el pretérito conocí se sitúa en un "entonces" que excluye el presente de la elocución.
En la lengua oral de Galicia y Asturias predomina el uso de la forma cantase sobre el antepresente has cantado, que a veces se utiliza incorrectamente por ultracorrección (por ejemplo, 'El año pasado he estado en París', en lugar de estuve); la expresión espontánea coloquial siempre utiliza el pretérito: ¿Comiste ya? por ¿Has comido ya? Este uso también se registra en América: 'Yo no sé como no le encontraron hasta ahora... ¡Ahí solito no registraron todavía!, el lugar de han encontrado, han registrado. Por el contrario, se señala la mayor frecuencia del antepresente en las hablas de Madrid y de las zonas andinas de Argentina."
"Holanda, accidente aéreo: Seis cuerpos recuperados y pocas
esperanzas de que haya más supervivientes."
"Ocho buzos estadounidenses llegaron a Lima para apoyar la
búsqueda de los 56 cuerpos que aún permanecen en el mar peruano."
"Los cuerpos de 55 de las 70 víctimas del accidente de
aviación continúan perdidos en el fondo del mar."
"La búsqueda de los restos de la aeronave, en los que se
presume que están atrapados los cuerpos de los desaparecidos..."
Quizás por influencia de alguna mala traducción del inglés
"corpse", la voz española cuerpo le está ganando terreno a gran velocidad a
otra palabra que ya se ve muy poco en las noticias: cadáver.
La definición de cadáver que encontramos en el Diccionario de
la Real Academia (DRAE) es bien clara y sencilla: "cuerpo muerto". Y si
miramos también en el DRAE la definición de cuerpo, veremos que puede
significar muchas cosas; tiene veinte acepciones, entre ellas (la 12ª) la de
"cadáver".
No parece, pues, lógico, que si en español tenemos una voz tan específica como cadáver para designar a un cuerpo muerto, en el lenguaje periodístico ésta se vea desplazada por otra mucho más general y que, en principio, no implica la idea de muerte. Hay que huir de los usos eufemísticos, y parece claro que nos hallamos ante uno de ellos.