Sábado, 18 de noviembre de 2017

Después del Cuarto Poder, surge
ahora el Quinto

06/05/2010
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Carlos CastilloEl bautismo no oficial de nueva jerga ocurrió esta semana en San Petersburgo, Florida, Estados Unidos, durante una conferencia de dos días entre blogueros independientes, especialistas universitarios, gurús de Internet, empresarios virtuales y periodistas profesionales. La prensa tradicional, considerada como el Cuarto Poder por su enorme influencia en un ámbito nacional dominado por los otros tres poderes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial), tiene ahora a su lado un ecléctico y emergente quinto poder, formado por los nuevos actores de la comunicación digital. Esta es la segunda versión de Sense Makers Conference, literalmente «conferencia de creadores de opinión» [1], una reunión para discutir las nuevas tendencias en la comunicación, a partir de contribuciones tanto de los llamados expertos con los llamados practitioners [2]. El evento está patrocinado por el Instituto Poynters y en su versión 2010 contó con 26 participantes. A diferencia de los otros cuatro poderes, el nuevo «poder» no es una institución formal, y probablemente nunca lo será, sino un grupo cuya característica parece ser el eclecticismo de los participantes, la manera casi caótica como si se agrupan y el programa poco convencional en términos del periodismo. Lo que estamos presenciando es el surgimiento de un nuevo actor en el campo de la comunicación pública, que puede disputar espacios con los medios convencionales. Si el cuarto poder se había formado principalmente con las empresas y la industria de producción periodística, el Quinto Poder sería un aglomerado difuso de nuevos productores independientes de noticias e informacones. Uno de los temas más discutidos en San Petersburgo fue la falta de objetividad y el carácter militante de los blogs, twits y sitios comunitarios que no ocultan sus opiniones o preferencias políticas, lo que contradice las normas del periodismo profesional. Consultando los blogs y los twits de los los participantes se puede verificar que estos actores plantean la cuestión de la objetividad en un contexto específico. La objetividad consistía en la evaluación general de las opiniones expresadas en la diversidad de plataformas digitales para las noticias y no compactados en un solo vehículo, así como la prensa. La objetividad no sería una responsabilidad de los periódicos, sino una tarea del lector. Sólo entonces, ya tenemos mucho material para debatir, puesto que, si por un lado tenemos el cuarto poder reclamando una posición privilegiada en la definición de lo que es verdadero o falso, por otra parte tenemos una situación sin precedentes en materia de certificación de credibilidad causada por la avalancha de información producida el uso de blogs, por ejemplo. Técnicamente sería muy difícil de sintetizar millones de percepciones en una sola. Incluso los periódicos reconocen esta dificultad como demostraron al crear la capacidad de escuchar a ambas partes de un problema. Pero hoy hay mucho más que dos lados y es virtualmente imposible pensar en un vehículo que procese todas las versiones que circulan en la web. La realidad está demostrando que la supuesta objetividad y neutralidad de la prensa es cada vez menos viable, pero en compensación tampoco suministra los elementos mínimos para estimar el grado de dificultad que el público tendrá para tamizar el contenido de muchos blogs, twitters, salas de chat, foros, listas de correo y páginas web. La certificación de la credibilidad es uno de los grandes retos de la comunicación en la era digital. En las cuestiones más simples, como el comercio electrónico, se ofrece un buen funcionamiento sobre la base de los llamados sistemas de reputación . Sin embargo, para áreas más complejas tales como la información periodística, el sistema sigue sujeto a fallos. Una nueva alternativa es el algoritmo de la autoridad , microsoftwares amparados por las leyes de de la estadística y probabilidad, que ya sirven como base para los sistemas de reputación. Ambas son aún meras posibilidades, lo que deja mucho espacio para la gran conversación entre el Cuarto y el Quinto poderes.

[1] Sense makers es una expresión Inglés para describir a personas que puedan identificar y asignar significados a los hechos, procesos o datos.[2] Pratitioner es una persona con amplia experiencia en un determinado ámbito y que pretende dar una base teórica para su práctica. Esa es la definición corriente en Internet. En el diccionario, se traduce por un profesional médico.