Jueves, 23 de noviembre de 2017

Carolina del Norte: crece la
población estudiantil hispana

31/08/2010
NULL

NULL

EFE Aunque en Carolina del Sur buscan hacer la vida imposible a las familias inmigrantes, la población estudiantil de mayor crecimiento sigue siendo la hispana, con índices académicos que superan a las demás comunidades.Según estadísticas del Departamento de Educación, de los 690.435 estudiantes del pasado año escolar 2008-2009 un 5 por ciento, es decir, 35.957 fueron de origen hispano, la mayoría con dominio limitado del inglés.Aunque de esos sólo el 4 por ciento terminó la preparatoria, proyecciones de la Junta Educativa Regional de Sur apuntan a que la cifra de los alumnos latinos con opción a recibir su título para el año 2022 llegará al 22 por ciento.Algunos en Carolina del Sur no quieren a los estudiantes hispanos, especialmente los que carecen de documentos migratorios.El senador federal Lindsey Graham, que en el pasado fue el único republicano que apoyó una reforma migratoria nacional, sugirió recientemente la revisión de la enmienda catorce de la Constitución vigente desde 1866.La Carta otorga la ciudadanía a «todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos», lo que incluye a los hijos de inmigrantes sin papeles.En ámbito estatal, ciertos políticos han manifestado su apoyo a la aprobación de medidas similares a la SB1070 de Arizona, que criminaliza la presencia de los indocumentados y otorga a las agencias federales poderes para deportarlos.Carolina del Sur fue uno de los primeros estados del país en dar a conocer sus intenciones de presentar el próximo año a la Asamblea Estatal un proyecto de ley con dichas características.Asimismo, Carolina del Sur cuenta desde 2008 con su propia versión de una legislación migratoria, que entre otras medidas castiga a los empleadores que contratan a trabajadores sin permiso con multas y suspensión de licencias de negocios.También prohíbe la inscripción de estudiantes sin estatus migratorio legal en universidades y colegios comunitarios, lo que bloquea sus posibilidades de recibir educación superior.Es considerada una de las «más fuertes» y perjudiciales de la nación para los inmigrantes, especialmente para los hispanos, que representan el 4,3 por ciento de la población total de este estado sureño y de carácter conservador.Independientemente de los esfuerzos por hacer difícil la vida a las familias hispanas, algunas escuelas y distritos escolares ya tienen un número significativos de estudiantes de esta comunidad, nacidos en el estado o de origen extranjero, a los que tratan de servir lo mejor posible.«Por ley federal, no podemos negar educación a niños independientemente de su estado migratorio. Tratamos de ayudar a aquellos que lo necesitan», afirmó hoy a Efe Guillermina Towers, educadora del »Programa Educativo Bilingüe» para padres de familia del distrito escolar Lexington, al oeste del estado.Este programa, que opera desde hace diez años, provee a los padres hispanos información sobre el desarrollo integral de sus hijos en edad preescolar, monitoreo conjunto de su progreso, y colaboración con las escuelas del distrito para la transición a la vida escolar.«Es un esfuerzo bilingüe que enseñamos a los padres a dar calidad de tiempo a sus hijos y eso marca diferencia a la hora que entran a la escuela con una mayor preparación. También agregamos el factor de inclusión con la comunidad que residen», agregó María Arroyo, otra educadora bilingüe del programa.Otros distritos escolares como Richland, donde está Columbia, la capital estatal, ofrecen programas específicos a los estudiantes y sus familias cuyo primer idioma no es inglés.Desde 2004, el distrito opera el »Centro Internacional de Bienvenida» -el único del estado-, donde en un día el futuro alumno toma un examen para determinar el nivel de conocimiento de este idioma.Además, tres empleadas bilingües hacen el proceso de inscripción «no tan complicado» e inclusive ofrecen información sobre cómo hacer una cita médica, el supermercado más cercano, sitios de interés de la ciudad, y servicios de interpretación.El crecimiento de la población estudiantil hispana en Carolina del Sur se ha presentado progresivamente los últimos cinco años, según las autoridades escolares.A pesar de las dificultades por la que atraviesan los jóvenes inmigrantes —adaptarse a nuevas escuelas, idioma y un hogar—, una vez que aprenden el sistema sus resultados académicos destacan.Por ejemplo, el año pasado los hispanos con deficiencias del inglés cumplieron los estándares federales en las materias de inglés, artes y matemática, superando inclusive a los anglos y negros.