Domingo, 19 de noviembre de 2017

Cambio ortográfico del
español se complica

27/11/2010

The New York Times. Traducción de ElCastellano.org. Se acaban letras como la ch y la ll, junto con una gran cantidad de esos guiones y acentos tan molestos.La ortografía simplificada por la Academia, una enmohecida institución madrileña que funge como árbitro supremo en temas gramaticales, debería ser una buena noticia para los 450 millones de hispanohablantes de todo el mundo, eso sin mencionar a los que se están esforzando por aprender el idioma.Pero no, cada hispanohablante, según parece, tiene alguna discrepancia con la Academia, empezando por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.Como la Academia considera que la ch ya no es una letra, Chávez bromeó con sus ministros afirmando que aquí en adelante él se llamará Ávez. (En realidad, el nombre seguirá como hasta ahora, aunque cambiará su lugar en el alfabeto, puesto en lugar de estar en la ch, habrá que buscarlo entre los apellidos que empiezan con c).Un editorial del diario mexicano El Universal calificó las nuevas normas como una afrenta a la identidad nacional: «La ortografía no es sólo una imposición; sirve para mantener un mínimo de coherencia y sentido de lo que se escribe y de lo que se dice. ¿Y esto se puede resolver en una sala de conferencias en otro país? Un país que se enorgullezca de su independencia no podrá aceptarlo». El editorialista se preguntó: «¿Los Estados Unidos aceptarían reglas sobre el uso del inglés dictadas por el Reino Unido?».Pero también hay gente disgustada con el cambio ortográfico del lado europeo del Atlántico. En la web está circulando una gran cantidad de mensajes sobre la primera noticia de la nueva normativa publicada a comienzos de este mes por el diario español El País. La palabra «absurdo» aparece con mucha frecuencia.«Es un momento como de realismo mágico. Ellos deciden que dos letras de las 29 del alfabeto español van a desaparecer», dijo Ilan Stavans, un mexicano que enseña lengua y cultura latinoamericanas en el Amherst College. «Habrá que rehacer todos los diccionarios, algo que es bueno para las ventas del Diccionario de la Real Academia, que ellos producen como su biblia», agregó. Stavans comparó esta situación con la de los hablantes de inglés, que dirimen sus dudas lingüísticas consultando el Oxford English Dictionary, una obra basada en el uso común y no en imposiciones venidas desde arriba. La Academia Española necesitó 800 páginas para explicar estas nuevas reglas de simplificación de la escritura. Entre otros cambios, letras con diferentes nombres en diversos países tendrán que ser llamadas de una única forma.La nueva ortografía estará en venta en España en Navidad, pero los latinoamericanos tendrán que esperar un poco más.Hace ya mucho tiempo que hay quejas contra la ortografía española. En el I Congreso Internacional de la Lengua Española, en Zacatecas, México (1997), el autor colombiano Gabriel García Márquez declaró: «jubilemos la ortografía, el terror de todo el mundo desde la cuna». Pero admitió que sus declaraciones eran como botellas arrojadas al mar con la esperanza de que alguna de ellas llegar un día al dios de las palabras.Pero como tal dios se mantuvo en silencio, la Real Academia Española ha permanecido en su lugar desde su creación, en 1713. «Ellos tienen una forma de oráculo para presentar las noticias, como si fuera Moisés descendiendo del Monte Sinaí», dijo Stavans. «En mi opinión (la Academia) es una reliquia del siglo XVIII», agregó. «Tenemos que esperar que España nos diga cómo debemos hablar».Para los que viven y respiran el idioma español, las prioridades de la Academia parecen inadecuadas. «Somos una lengua en debate», declaró el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II. «Lamentablemente, la Academia no está al frente del debate, está detrás», opinó.Mientras tanto, la Academia se esfuerza denodadamente en destacar que trabaja en colaboración con las academias asociadas en otros veintiún países hispanohablantes, incluyendo Estados Unidos. Hubo reuniones previas sobre las nuevas reglas en Santiago de Chile; el texto se terminó este mes en España y será ratificado por la Academia y sus filiales en la Feria del Libro de Guadalajara el domingo 28 en México.En un mensaje por internet, Juan Villoro, un escritor mexicano que vive en Barcelona, comentó filosóficamente una cambio que según él afecta a todas las almas poéticas a ambos lados del Atlántico. Según las reglas viejas, la palabra solo lleva tilde cuando significa en inglés only y no la lleva cuando equivale a alone.La academia eliminó esta tilde alegando que el contexto aclara el significado. «A veces, la ley no tiene nada que ver con la idea de justicia», opinó Villoro.Luis Fernando Lara, un miembro del Colegio de México, que coordina la presentación de un diccionario del español usado en ese país, quitó importancia a las nuevas reglas explicando que «en este mundo tenemos la libertad de no oírlos si no queremos».Sobre los nuevos nombres de algunas letras, Lara recordó un verso de una clásica canción popular norteamericana para pintar el estado de cosas: «I like tomato, you like tomahto», dijo (A mí me gusta tomate, a ti te gusta tomahte).