Lunes, 20 de noviembre de 2017

Auxiliadora Rosales: «Si hay algo
impuro es el idioma»

08/04/2013
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La PrensaPara María Auxiliadora Rosales, la lengua es un ser viviente, imperfecto, rebelde y en constante modificación. Por ello, a la hora de hablar y a veces, incluso, de escribir, el diccionario no puede ser visto como una biblia, explica. Aunque eso la ponga en contradicción con aquellas personas que ella llama «guardianes del idioma», como lingüista le da la bienvenida a toda nueva palabra. En esta entrevista Rosales, ganadora del Premio Real Academia Española 2009, no solo analiza la fonética del nicaragüense, sino también el discurso de populares personajes, los términos «decretados» y el uso inadecuado del lenguaje en programas televisivos sensacionalistas.¿Existe el hablar bien y el hablar mal?Para los lingüistas no. Solo una forma más adecuada y una menos adecuada. Todos hablamos bien, porque todos queremos expresar lo que pensamos, a nuestra manera.¿Cuál es la forma más adecuada de hablar?Es cuando sabés transmitir lo que vos pensás. Cómo lo digás, no importa. Pero tenés el condicionamiento del contexto, debés ajustar el registro al contexto. Si tenés un nivel cultural bajo, tu registro es más limitado, con una sola forma plana de hablar.¿Pero sí hay personas que hablan mejor que otras?Es un habla más cuidada y no tiene que ver con el lugar de origen, sino con el nivel de instrucción. Una persona que tiene más lectura, más relaciones, que se cultiva más, va a tener una mejor forma de expresarse. ¿La oratoria ya es otra cosa?Ya es otra cosa. Vos vas a encontrar gente con poco nivel, poca instrucción y con una facilidad de palabra increíble. Tenemos a (Hugo) Chávez y a (Nicolás) Maduro. Vos revisás el origen de estos personajes y la instrucción fue mínima, una instrucción militar y poca lectura. Pero eso es innato, tienen un registro y una memoria que les ayuda a expresarse. Nosotros tenemos aquí en Nicaragua personajes famosos por esa forma fácil de comunicarse. ¿Quiénes son?Tomás Borge, que en paz descanse, era un buen comunicólogo, de los líderes de la revolución era el que más facilidad de palabra tenía y movía las masas. Incluso fue presidenciable, por su mismo liderazgo. Otro es (Arnoldo) Alemán. Y no con un léxico muy elaborado. Él usaba muchos dichos, muchos refranes y eso le permitía acercarse a la población. ¿Qué tal el discurso de Daniel Ortega?El presidente Ortega es muy parco, piensa mucho, no es muy fluido. Si vos ves, va cortando las ideas, porque va pensando lo que va diciendo. Tiene una ventaja, que no veo que lee. Es muy libre cuando habla, pero es muy pausado y eso le resta calidad a su discurso. Esas pausas le dan monotonía, es muy plano. Y hace que la gente se aburra.Sí, porque tenés que saber manejar la melodía, cuándo subir, cuándo bajar el tono. ¿En el caso de doña Rosario Murillo?Tiene una voz más suave. Pero igual llega un momento en el que no maneja esas alturas. Algunos lo estudian, otros lo traen innato. Por ejemplo, Chávez sabía cuándo elevar la voz, en qué palabra hacer énfasis, cuándo cortar. ¿Chávez era mejor que Maduro?Claro que sí. Pero Maduro está tocando el mito. Eso del pajarito que sacó... y ese lenguaje chiquititico, ¿verdad? El uso del habla popular, que no es un «pajarito pequeño» el que llegó, sino un «pajarito chiquitico», está usando variables morfológicas de la región y eso hace que su discurso llegue al pueblo. Hay empatía, igualdad, porque están hablando al mismo nivel. Entonces es un candidato del pueblo, él está usando muy bien esa estrategia. ¿Y la gente que habla con palabras rebuscadas, elegantes?La gente de habla muy elevada está limitando su discurso, porque no está llegando a la mayoría, que es el habla popular, la palabra de todos los días, el jodido, el chocho, el híjole, el ideay. Te imaginás que el presidente Ortega me saludara y me dijera: «¿Ideay, cómo estás?» ¡Está rompiendo el hielo! ¿Y si le dice «compañera»?Si me saluda muy formalmente: «compañera... Rosales», está poniendo distancia. Es un instrumento vital la forma de comunicarse. Hay gente que lo maneja con mucha habilidad y ahí está el éxito del líder. ¿Es premeditado?¡Claro! Hay toda una intención. No es tan espontáneo. Ellos saben que tienen un instrumento válido para convencer, que es la palabra. Y eso lo sabían los griegos desde Aristóteles. Siempre existió la preocupación por saber el poder que tiene la palabra como instrumento de persuadir y manipular. ¿Peligrosa?La palabra es peligrosa. Vivimos rodeados de manipulación. ¿El nicaragüense es irreverente al hablar?Sí. Y como todo hablante es muy creativo. Ha tenido un contexto social tan cambiante, tan brusco, entonces siempre tiene una palabra para denominar esa realidad. En los años ochenta se produjeron un sinnúmero de palabras. Ahora con los jóvenes no está predominando tanto la política, sino la tecnología. «Whatsappear».«Chatear», «cliquear»... Son los jóvenes los que están innovando. ¿Cuál palabra nos quedó de la guerra?CPF, de ahí viene. Era una sigla, Cuerpo de Protección Física. Después se sustantivó y ahora nadie dice el vigilante, el cuidador, el velador, todo el mundo dice «trabajás de cpf». ¡O cepol! Que viene de cpf y la gente lo deriva por asociación con la palabra «zepol». Y así nacen las palabras...Así nacen. Se inventan, unas pegan y otras desaparecen. ¿Hay deformación o renovación del idioma?No es deformación. La lengua cambia, es un fenómeno natural y es una tendencia que nadie puede frenar. ¿Ha visto los titulares del Canal 8?Sí, sí... Hay problemas de forma y de contenido. Sale en esos cintillos un lenguaje que no es popular, es soez, vulgar. Utilizan términos que son exagerados, se ve artificial, exagerado, forzado. Es un error creer que usando un determinado lenguaje yo voy a lograr audiencia. Es un medio de comunicación masivo, tenés espectadores en todos los niveles. ¿Cuál es la finalidad de un medio de comunicación? Es educar, no desinformar ni pretender que estás haciendo una labor defensora del idioma utilizando esos términos. Pasaron el límite, se volaron la cerca. El lenguaje depende del público.Exactamente. Están sectorizando y aduciendo de antemano que están llegando a una población con baja instrucción. Desde mi punto de vista, están ofendiendo. Se les ha pasado la mano. Incluso hay un lenguaje sexista, desde las tomas. Cuando hay violencia familiar a quien le acercan más la cámara es a la mujer, nunca enfocan al agresor. Dicen la «jañita», ahí hay lenguaje sexista. ¿Qué significa el que programas amarillistas tengan rating?Hay bajo nivel de educación. El estudiante que se está graduando de secundaria tiene bajo nivel en su uso del idioma y capacidad comunicativa, problemas al escribir. La educación primaria y secundaria tiene muchas debilidades. La lengua escrita tenés que aprenderla en la escuela y no saben escribir, no les gusta leer. Cuéntenos cuál es la labor del lingüista.Describir las formas de hablar, sin tomar ningún criterio ni prejuicio. No hay una forma de hablar mejor que otra. Eso se lo dejamos a los filólogos y a los normativos, a los profesores de español. El lingüista es más libre, como el antropólogo, que no juzga ni critica una cultura, simplemente la describe. Entre más variedad, más riqueza encontramos. El lenguaje escrito se lo dejamos a los filólogos que son los guardianes del idioma (ríe). ¿Qué piensa de los «guardianes del idioma»?El guardián del idioma está más preocupado por el lenguaje escrito, mientras que el científico, que es el lingüista, está más preocupado por el habla viva, que siempre va a estar llena de imperfecciones, porque el ser humano no es perfecto y tampoco el habla es perfecta. Eso es lo que tiene que entender esta gente. No existe la perfección. Cuando hablamos omitimos sonidos, nos comemos palabras, las pronunciamos mal, conjugamos mal... Eso lo hace todo el mundo... unos en mayor medida que otros. Los guardianes del idioma eso son. ¿Qué hace un guardia? Velar porque no haya intrusos; pero no sabe ese guardián que va a haber siempre agujeritos por los que se van a filtrar esas desviaciones a las que tanto le temen. E inevitablemente van a sufrir...Inevitablemente. Y el diccionario, ¿sirve?Es un instrumento que te recoge términos, que cuando ya te los recogió a lo mejor ese término ya no está en la boca del hablante. Y cuando va a recoger otro, ya se modificó. Simplemente es un instrumento dogmático que te ayuda, pero el que tiene la última palabra es el hablante. Es referente, pero siempre debe ir acompañado por un diccionario del habla popular nicaragüense. Tampoco es que vamos a decir «haiga», ¿o sí?¡Pero lo decimos! El «haiga» te lo dice hasta Daniel Ortega, los funcionarios del Estado. El «hubieron», que es tan censurado, lo dice todo el mundo, por más que le saqués la gramática. ¿Entonces qué va a pasar? Lo vamos a tener que aceptar. No hay freno. Dentro de unos años se va a decir: Se acepta el hubieron. El diccionario no puede ser tu referente siempre, siempre va atrás del hablante. A veces pasan dos, tres días discutiendo un término para ver si lo aceptan o no lo aceptan y la palabra ya se ha extendido, ya la gente la repateó. Pero, ¿y la ortografía?Es una herramienta para la escritura. No hablás cometiendo errores ortográficos. La escritura sí es formativa, es de escuela y tenés que cuidarla porque es tu tarjeta de presentación. El lenguaje escrito lo que hace es mantener la universalidad del idioma. ¿Entonces la labor de cancerbero tiene lógica en la escritura?Tiene, pero sin extremos. A veces se cae en la censura cuando se dice: «los nicaragüenses hablan mal». Eso me molesta. Sobre todo cuando lo dice una persona que disfruta de su acento extranjero, de los términos populares de su país de origen. ¿Hay más guardianes del idioma que lingüistas?Sí, hay más (ríe). ¿Son labores encontradas?Sí... sí... No nos llevamos bien (ríe)... El lingüista critica esa exageración, que se ha caído en el «los y las». El problema es cuando forzás, es un proceso natural, no es por decreto. Pero ahora tenemos que decirles «asistentes del hogar» a las empleadas domésticas, por decreto.Lo que es por decreto puede escribirse mucho, la cosa es que se vaya aceptando. ¿Podría funcionar eso de «asistente del hogar»?Lo que pasa es que se pone connotación negativa al término empleada. Pero más que preocuparse por la palabra, debe haber un cambio social para ese sector. ¿O sea que «empleada doméstica» tendría otra connotación si hubiera un cambio social?Exacto. Las palabras responden a una realidad, si se modifica la realidad se modifica la palabra. ¿Hablamos castellano?No, no. Hablamos un español evolucionado. El español se forma del castellano, del aragonés, del leonés, del andaluz y de las lenguas indígenas de América. ¡Ese es el español! ¿Y es locura hablar de la «pureza del español»?Es disparate. No existe, nunca ha sido puro. Si hay algo que es impuro es el idioma. No ha habido nunca un idioma puro, porque lo hablan seres humanos y somos imperfectos. ¿Entonces no es tan loco el término «nicañol»?No, no, no es loco. Tenemos un nicañol y debemos disfrutarlo, recrearlo en la literatura, en el habla, que no se pierda. ¿A qué nos referimos con el «habla nicaragüense»?Los usos particulares que tenemos de pronunciar el español, donde va la aspiración de las ese, el voseo, el pues, el ideay, el jodido. Están los que tutean...Qué interesante. El vos era una forma de tratamiento de la nobleza y cayó en desgracia, y el tú era la forma vulgar de los plebeyos. Se invirtieron los papeles. Hay que volverle a dar su lugar al vos, nosotros mismos, los nicaragüenses, no esperemos que se lo den afuera.