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El voseo en la Historia y en la lengua de hoy

Norma Beatriz Carricaburo


En este tema, que, en realidad, es muy amplio, me ceñiré al voseo, o sea, al uso del vos en lugar del, que es uno de los fenómenos más característicos del español rioplatense y, también, de los más extendidos y vigentes en casi toda América hispánica.

Hay que remontar el inicio del voseo español al siglo IV de C. En ese entonces, el empleo del vos en lugar del tiene un valor social de sumo respeto. Se ciñe su uso al trato con el emperador. Para su inicio, se apuntan dos causas: una, la presencia de dos emperadores, ya que el Imperio romano se había dividido; esto pudo inducir al uso del vos como una forma de incluir a ambos. Otros señalan que el vos fue la respuesta al nos, fórmula por la cual el emperador romano se mencionaba a sí mismo, como representante del poder y cabeza de todo el imperio.

Este vos reverencial se habría ido extendiendo paulatinamente a las distintas autoridades (políticas, militares, religiosas) modificando el sistema del siguiente modo:
1. para el interlocutor de igual autoridad,
2. vos para el interlocutor de mayor autoridad.

La expansión del uso del vos se habría vuelto más compleja y extensa durante los siglos VI y VII, según lo prueban distintos documentos que marcan la extensión del vos para una sola persona.

En esta evolución del vos, Páez Urdaneta cree ver dos variantes sociolingüísticas que quiebran la estratificación original de [+ poder] o [+ autoridad]. Son estas variables la pragmaticidad y el sentimentalismo. Por pragmaticidad, entiende "la intención de un hablante de imponer un «acatamiento» o solicitar un «favor»", y por sentimentalismo, la «distancia» o «cercanía» afectivas que un actante asume o presenta en relación a otro actante". Las distintas lenguas romances presentarían entonces, en esos siglos, los siguientes valores para el vos:

Vos:
tratamiento para más de un interlocutor.
Vos: tratamiento para un colocutor considerado [+ autoridad].
Vos: tratamiento para un colocutor del que se espera un favor o beneficio.
Vos: tratamiento impersonal formal (no afectivo) con un solo colocutor.

Este esquema es el que conservan las distintas lenguas romances. Del antiguo uso del vos como plural reverencial o de respeto hacia una persona considerada de mayor autoridad (el rey o el emperador), se desprendió el vos de cortesía o de respeto.

En España, el uso del vos se irá modificando a lo largo de los siglos. Se irá pasando de un eje vertical asimétrico de [+ autoridad] o [+ poder], en que el vos se utiliza en dirección de abajo hacia arriba, a la dirección contraria: de arriba hacia abajo, es decir, para aquellos colocutores que tienen [- autoridad] o [- poder] y, asimismo, del polo de la distancia al de la cercanía.

Se utilizará igualmente el voseo en un eje horizontal recíproco, es decir vos por vos.

Según Páez Urdeneta, en los siglos XI y XII, habrían jugado para el empleo del vos las variables de rango social, pragmaticidad y virtud caballeresca. El estaba condicionado por el lazo familiar.

En los siglos XIII y XIV, advierte un gran cambio social. Han ido reduciendo a los moros, y la sociedad se ha estratificado en tres. En la parte de arriba de la pirámide, están los nobles o caballeros; en la parte central, el clero; y en la base, los artesanos, los labradores y los mercaderes. Estos tres grupos desarrollarán, en lo social, normas internas y externas de tratamiento. El se habría ido enriqueciendo, intragrupalmente, como tratamiento solidario, informal, afectivo, y, también intragrupalmente, para indicar [- rango]. El vos cobraba fuerza extragrupal, con la novedad de emplearse de superior a inferior para indicar distancia social. Para esta nueva etapa, Páez ve jugar distintas variables, como son sexo, cercanía afectiva y, fundamentalmente, diferencia estamental. Sigue existiendo el vos pragmático o de interés, pero pierde vigencia la virtud caballeresca.

En el siglo XV, el cambio que se produce en la sociedad española con el fin de la reconquista modifica nuevamente las fórmulas de tratamiento. Se produce la ruptura del orden estamental. Los nobles, sin el oficio de la guerra, se dedican al ocio; la burguesía asciende y se fortifica; y las ciudades crecen. El resquebrajamiento del orden anterior se da conjuntamente con una expansión del vos, que se usa tanto para marcar [+ rango] como [- rango]. Dentro de una misma clase, se utiliza asimismo para quienes tienen igual rango. Esto lleva a un desgaste del pronombre hacia finales del XV, lo que hace necesario introducir una nueva fórmula, vuestra merced, con el verbo en tercera persona. Al extenderse en la metrópoli vuestra merced como fórmula de respeto, el volvió a recuperar su primitivo valor de segunda persona del singular para la confianza, y el vos se restringe a la segunda persona del plural para la confianza. El paradigma queda fijado en la Península del siguiente modo:

Segunda persona del singular ,
para el trato de confianza;
vuestra merced > vuesa merced > vuesarced > vuesanced > voacé, vucé, vusted, usted, para el tratamiento de respeto.

Segunda persona del plural
vosostros, para el tratamiento de respeto;
vuestras mercedes > ... > ustedes, para el tratamiento de respeto.

Estas modificaciones que se producían en el español de Europa no llegaron a toda América. En este continente, se introdujo el tuteo y tuvo dos ejes irradiantes, los virreinatos de México y del Perú, pero el resto de América, llamada la América voseante, siguió utilizando el vos para la segunda persona del singular, en tanto que el ustedes cubrió las dos formas de plural, la de confianza y la de respeto, fenómeno común con la América tuteante y con Andalucía.

Pla Cárceles, en un estudio sobre "La evolución del tratamiento «vuestra merced»", muestra el progresivo desprestigio en que fue cayendo el vos en la Península.

Mientras tanto, en América se conserva el voseo, considerado ya arcaísmo en la metrópoli, pero que aquí constituye un fenómeno vigente.

Un autor americano, Rufino José Cuervo, explica la pervivencia del voseo en este continente por el abuso que de la forma voseante hacían los españoles al hablar con los inferiores. Según este crítico, es buena prueba de cómo trataban a los indios y a los criollos. En cambio, un crítico español, Lapesa, considera que el uso americano responde al abandono de distingos sociales y de normas lingüísticas del conquistador. Esto muestra cierta indiferencia ante el vulgarismo, pero tiene, en su aspecto positivo, la voluntad de nivelación cohesiva propia de las sociedades en formación. Pienso yo que no hay que entender estas dos opiniones como opuestas, sino como alternativas. Puede haber un fondo de amistosa confianza entre los conquistadores, que se sentían aquí hermanados por la aventura común, pero lo cierto es que, si es el trato habitual para vasallos y criados, seguramente lo prodigaron a indios y a criollos. Este trato tuvo que haber sido determinante para su integración en el español americano.

Por otra parte, no hay que olvidar que las lenguas americanas no conocían el desplazamiento cortés, y, por lo tanto, para el aborigen no sería relevante el desplazamiento tú/vos.

En América, se dan tres posibilidades de fórmulas de tratamiento: a) la propia de la América tuteante, donde hallamos para la segunda persona singular de confianza y usted para la segunda de respeto; b) la propia de la América sólo voseante, donde la forma de confianza vos coexiste con la de respeto usted, y, por último, c) la de la América tuteante-voseante, donde el vos se restringe al ámbito sumamente íntimo; el , para la confianza intermedia; y el usted, como forma de respeto.

Además de esta alternancia, el voseo americano cambia según las zonas.

Puede tratarse de un voseo verbal, pero con tuteo pronominal (como es habitual en el Uruguay), de voseo pronominal y tuteo verbal (como en Santiago del Estero) o de voseo pronominal y verbal. Además, los paradigmas tanto pronominal como verbal están "hibridados", o sea, que alternamos las formas de la segunda persona singular con las de la segunda plural.

El paradigma pronominal se diferencia del verbal en que es único para toda América. El vos se conserva para el caso nominativo o sujeto, y para el término de la preposición y de la comparación. Se pierde para los casos objetivo-reflexivo y para el posesivo. Eso le da ese aspecto caótico que escandalizaba a Capdevila. Sin embargo, como ha estudiado Fontanella de Weinberg, las formas que han perdurado son las que se integraban mejor en el sistema. Te persiste atraído por me y se, el tu posesivo tiene la misma estructura de CV que las otras personas átonas del singular (mi, su), además de la ausencia de concordancia en género con el objeto poseído, y el posesivo tónico tuyo/a/s comparte con suyo/a/s una similitud máxima.

La larga coexistencia de y vos fue debilitando en el hablante la conciencia de pertenecer a dos paradigmas distintos. Producida esta indiferenciación, la presión de las distintas personas de un mismo caso predominó y constituyó este paradigma que, si bien es híbrido, se integra mejor en el conjunto de todas las formas pronominales.

A diferencia del pronominal, el voseo verbal no es uniforme para toda América, y se dan tres tipos distintos de voseo: 1) el voseo diptongado, es decir, aquel que conserva las formas cantáis, cantéis, coméis, comáis y partís, partáis; 2) el voseo argentino, es decir, monoptongado en la vocal más abierta del diptongo, y 3) el voseo a la chilena, que conserva diptongadas algunas formas, pero monoptonga otras en la vocal más cerrada, atraído por la tercera. Así lo sistematiza Rona para las tres conjugaciones en su alternancia indicativo/subjuntivo: El tipo I o diptongado sólo persiste en ciertas zonas andinas. Lapesa lo llama "reliquias hoy vulgares de un uso que antaño debió de ser el más distinguido". Lo cierto es que el conquistador debió de traer las formas monoptongadas con anterioridad a las diptongadas, cuando las monoptongadas aún eran usuales en la península. Al restaurarse el diptongo en el español de España, las formas diptongadas comienzan a contender con las monoptongadas como las más prestigiosas. Coexisten, por lo menos, hasta el siglo XVII, y en nuestro territorio, según un referente literario, el primitivo sainete criollo, aún durante todo el XVIII. Este voseo persiste en zonas aisladas, como San Juan de Micay (Colombia), o en algunas otras regiones aisladas, por lo general andinas.

El tipo II, llamado voseo argentino por Henríquez Ureña, es el más extendido. No sólo es el propio del Río de la Plata, sino también el que se utiliza en Centroamérica, en la costa Ecuatorial, la zona andina de Venezuela y de Colombia, y la zona norte y este de Bolivia. En el Occidente venezolano, es decir en el estado de Zulia, se diptonga el presente y el futuro, pero no se diptonga el pretérito perfecto simple.

El voseo de tipo III se extiende no sólo en Chile, sino también en otras regiones, como en la sierra del Ecuador –ya vimos que el voseo de la costa es de tipo II–, entre los collas del sur de Bolivia y en el Perú, donde se combina el voseo de tipo argentino, para la primera conjugación, con el voseo chileno para la segunda.

Todo esto ya nos advierte que la sistematización de Rona es una simple sistematización, muy difícil de advertir en un –digamos– estado puro. La complejidad del tema del voseo proviene de que como nunca se lo tomó más que como una forma agramatical o incorrecta, en el mejor de los casos un arcaísmo, no hubo ni hay una preceptiva sobre voseo.

Pero el tema es aún más complicado. Porque además de estos distintos tipos de voseo, el paradigma verbal también es mixto. Por lo general, se toma la segunda persona del plural para el presente de indicativo y de imperativo. Para el presente de subjuntivo, los hablantes de nuestro país, por ejemplo, alternan la forma del singular con la del plural (vos cantes o vos cantés). Para el futuro de indicativo, en la actualidad, se usa la forma de singular en la mayoría de las zonas voseantes, en pocas conserva el voseo (vos comerés o vos comerís). Esto se debe a que el futuro es una forma propia del habla escolarizada, puesto que las formas vulgares son perifrásticas. En nuestra literatura, la gauchesca registra algunas veces el futuro voseante (vos sabrés o vos comerés), pero estas formas son desconocidas en nuestro rioplatense actual.

En los condicionales y en los imperfectos de indicativo y de subjuntivo, concuerdan las personas y vos. Son homomórficas por evolución al ser el voseo monoptongado.

También resultan homomorfos por evolución, por la misma causa, los verbos estar, dar, ir y ver.

En el caso del pretérito perfecto simple, la segunda persona del plural, proveniente de la forma latina -stis > -stes, conserva su -s final. En la Península, ésta suele pasar, por analogía, a la segunda del singular. En nuestro país, por ultracorrección, quitamos la -s de la forma voseante.

Extensión del voseo y del tuteo

En España, el voseo resistió en algunas zonas aisladas. Por ejemplo, en Andalucía aún se empleaba en el siglo XIX, según surge de documentos literarios, por ejemplo, las novelas de Fernán Caballero. Se diferencia del voseo americano en que se registra para la confianza intermedia. Es decir, el tuteo es en dirección hacia abajo (hijos o criados) o igualitario, en la suma intimidad (entre hermanos o cónyuges), en tanto que el voseo se emplea para una distancia intermedia, en dirección de abajo hacia arriba (hijos a padres, por ejemplo), o en forma simétrica, cuando no existe suma confianza (por ejemplo, entre vecinos).
En América, el voseo ha persistido en gran parte de su territorio con distinta suerte. Se instala en la norma culta, en el Río de la Plata, pero es rural o subestándar en muchos países. En otros, como en Venezuela, se trata de una norma regional (es decir, que, en determinadas zonas, hay un orgullo localista por su empleo).

Hay muchos factores que contienden para su expansión o restricción más allá de los puramente academicistas. Por ejemplo, el factor político: los gobiernos nacionalistas o populistas contribuyen a la expansión del vos; factores ideológicos: la exacerbación latinoamericanista, que se nota especialmente en el reflorecimiento del voseo entre los jóvenes en el cono sur a partir de la década del 60; factores económicos: por ejemplo, el boom editorial español en los años 80, unido a una literatura que venía censurada y autocensurada en la Argentina, hacen que el voseo se reduzca o desaparezca en gran parte de la literatura actual; factores sociales: de prestigio o status; factores sexuales: el voseo está bien para los hombres, por ejemplo, en Guatemala, pero suena mal en labios femeninos; factores escriturarios: el voseo está limitado a la lengua oral, pero su uso no es correcto en la lengua escrita; otro factor: los medios masivos de comunicación, que hacen que unas zonas irradien sobre otras. Por ejemplo, en Montevideo, nos decían que, en los últimos años, los programas de Tinelli o de Pergolini, que se retransmiten allá, incorporaron, entre los jóvenes, el voseo pronominal, dado el prestigio contestatario que estos programas conllevan.

La extensión diatópica

Si trazamos un mapa sobre la expansión del voseo en América, vemos que las zonas que se han conservado voseantes son las que estuvieron más alejadas de la Península. Si descendemos en el mapa, encontramos voseo en los estados del sur de México, Chiapas y Tabasco, que históricamente tuvieron un mayor contacto con la Capitanía General de Guatemala. También persiste el voseo en Centroamérica, en tanto que se ha perdido en las Antillas, que siguieron unidas a España hasta fines del siglo pasado, es el caso de Cuba y Puerto Rico, además de ser tránsito obligado de las naves que venían de la metrópoli. Respecto de Santo Domingo, pudo también influir el hecho de tener, desde antiguo, una Universidad muy importante.

El voseo persiste, asimismo, en la zona andina de Colombia y de Venezuela. Hay voseo en la zona serrana y costera del Ecuador, en algunas provincias del norte y del sur de Lima, en el Perú: al sur, principalmente en Arequipa y al norte en Ancash, San Martín, Huánuco y Cajamarca. En Bolivia, donde, en los niveles populares, existe en todo el país. En Chile y en el Río de la Plata.

La extensión diastrática

Ya adelanté que en cuanto a niveles de uso, el Río de la Plata es la única región en que el voseo forma parte de la norma culta. Prácticamente la Argentina, el Paraguay y el Uruguay, junto con Costa Rica, son las únicas zonas que han excluido el del paradigma. Pero en Costa Rica, como en otras zonas de América del Sur, el voseo contiende con el "ustedeo", es decir, el empleo del usted para las situaciones de confianza; por ejemplo, en Costa Rica, los niños en la escuela se tratan entre sí de usted.

El resto de Centroamérica también emplea el voseo. En Nicaragua, su uso abunda en la lengua oral, pero se tiende al tuteo en la escritura. El Salvador y Honduras alternan el uso voseante con el tuteante.
Panamá es el más tuteante de los países centroamericanos. El vos se localiza en la zona occidental y en áreas donde el elemento indígena es predominante. En cambio, en las zonas donde prevalece el elemento africano, el uso es tuteante.

En Sudamérica, en países como el Ecuador y el Perú, el voseo es subestándar o rural. En Colombia, hubo voseo en las ciudades, como Bogotá, pero en la actualidad, sólo lo hay en las regiones andinas, donde también su uso se limita por la presencia del usted como fórmula de confianza. En Bogotá, es notable el "ustedeo". Si trazamos una línea desde la menor solidaridad o confianza hacia la mayor, vamos a encontrar el usted en los dos extremos, en tanto que, en la zona de confianza intermedia, se da el uso del . El usted para la suma intimidad, dirigido a los padres, o a los hijos, o entre cónyuges, o en otras relaciones de mucho afecto, suele alternar en Colombia con la forma su merced, que continúa vigente como forma de sumo cariño.

También en Venezuela, en especial en la zona andina, el "ustedeo" coexiste con el voseo. En Venezuela, el voseo es norma regional –es decir, que tiene prestigio dentro de la región– en el occidente, en el estado de Zulia. Allí los hablantes se enorgullecen de su empleo. Pero es subestándar en la zona andina. Allí se avergüenzan del uso, porque lo consideran incorrecto.

En Bolivia, hay dos zonas lingüísticamente diferentes: 1) La zona colla, al oeste y sur del país, y 2) La zona camba, al este y norte de Bolivia. En la zona colla, el tú alterna con el voseo pronominal, en tanto que la forma verbal es tuteante (salvo el imperativo que es tomá, comé y viví). En algunas zonas de Oruro, Potosí y Tarija, se emplea el voseo verbal diptongado o a la chilena. En la zona camba, se utiliza el usted para el sumo cariño y también el usted para el trato formal. Utilizan el vos para la confianza y como modo despectivo (es decir, en dirección de arriba hacia abajo), y consideran el propio de los collas. O sea, que otra vez el voseo aparece como norma regional.

Chile fue un país voseante hasta que llegó Bello y realizó una fuerte presión normativa en favor del tuteo. Sin embargo, el voseo siguió como norma rural y subestándar. Pasó algo similar a lo que ocurrió en el Uruguay, en el sentido de que se cambió al tuteo pronominal, pero no fue tan fácil de desarraigar el voseo verbal. En la década de 1970, ya algunos estudiosos advertían una extensión del voseo tanto en las capas sociales inferiores como en las medias y superiores. Este fenómeno habría comenzado a producirse a fines de los años 50 y principio de los años 60.

Algunos lo atribuyeron al menor peso de la gramática normativa, en tanto que otros consideran que forma parte de una expansión que se da en todo el cono sur, porque los habitantes han ido cobrando conciencia de su identidad latinoamericana, unida al debilitamiento de las barreras sociales y a la rebeldía de los jóvenes frente a las pautas de clase rígidas, impuestas por su clase, que los llevan a tomar como modelo a los estratos más desposeídos. Lo cierto es que, en este momento, hay en Chile dos tipos de voseo: uno, llamado el auténtico, es el rural o subestándar que utiliza el pronombre vos. El otro, el voseo culto, utiliza el voseo verbal, pero con tuteo pronominal. En la actualidad, cuando llegamos a Santiago, es común oír que los jóvenes universitarios se saludan con la fórmula "¿cómo andai?", con pérdida de la -s final. Aunque parece que estos jóvenes, cuando llegan a la edad madura, no siempre continúan con este uso y vuelven a la tradición familiar.

Como conclusión de lo que hemos venido diciendo, advertimos que el voseo es expansivo en ciertas zonas, por ejemplo, en el cono sur y en Centroamérica, en tanto que, en otros países del norte de Sudamérica, se encuentra en retirada, y en otros, sobrevive como un reliquia aislada que suponemos que va a ir desapareciendo por la presión de la norma culta del resto del país y por el influjo de los medios de comunicación.

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