El español de América
Rafael Lapesa
Posibles dialectalísmos del español norteño en América
Las coincidencias fonéticas del español americano con dialectos
peninsulares norteños no alcanzan a un conjunto de fenómenos comunes, como
sucede con los meridionalismos, ni cuentan con tan fuertes apoyos para
establecer relación de dependencia. Sin embargo aparece significativo el caso
de las articulaciones asibiladas de r
y rr ([r] y [r], así como la del
grupo /tr/, pronunciado como una africada con oclusión alveolar a la que sigue
una [r] fricativa y sorda: todo ello se da en la Rioja española, Navarra y
Vascongadas (§ 1184), y en diversas zonas americanas. La más extensa
y continua comprende Chile, el interior y Norte de la Argentina, Oeste de
Bolivia, con entrantes en el Sur de Perú, y el dominio guaranítico, con su
centro en el Paraguay. Dentro de esta amplia zona está la provincia argentina
de la Rioja, cuya capital fue fundada en 1591 por el gobernador de Tucumán Juan
Ramírez de Velasco con el nombre de Todos los Santos de la Nueva Rioja; uno de
sus ríos es el Rioja, y una de sus sierras, la de Velasco. No debe olvidarse
que en Chile fue alta la proporción de castellanos viejos; entre 1540 y 1559,
sumados a los vascos, superaron el número de los andaluces; Por loq ue respecta
al Paraguay, los más destacados y prestigiosos de sus primeros colonizadores
parecen haber sido castellanos viejos y vascos; su dicción puede muy bien haber
sido el punto de partida de la /l/ a que tanto apego tiene el español paraguayo
y que no existe en guaraní; y de su sintaxis puede también arrancar el leísmo
normal en aquel país, excepción casi única en el uso pronominal
hispanoamericano; En Vascongadas, Navarra, Castilla la Vieja, Rioja y Aragón
tienen gran arraigo los vulgarismos cáido,
páis, máestro, pior, tiatro, cuete, tan extendidos por toda la América
continental y menos en las Antillas, donde el andalucismo es más intenso.
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