El español de América
Rafael Lapesa
Problemas generales
Cuando decimos «español de América», pensamos en una modalidad de
lenguaje distinta a la del español peninsular, sobre todo del corriente en el
Norte y Centro de España. Sin embargo, esa expresión global agrupa matices muy
diversos: no es igual el habla cubana que la argentina, ni la de un mejicano o
guatemalteco que la de un peruano o chileno. Pero, aunque no exista uniformidad
lingüística en Hispanoamérica, la impresión de comunidad general no está
injustificada: sus variedades son menos discordantes entre sí que los
dialectalismos peninsulares, y poseen menor arraigo histórico. Mientras las
diferencias lingüísticas de dentro de España han tenido en ella su cuna y
ulterior desarrollo, el español de América es una lengua extendida por la
colonización; y ésta se inició cuando el idioma había consolidado sus
caracteres esenciales y se hallaba próximo a la madurez. Ahora bien, lo
llevaron a Indias gentes de abigarrada procedencia y desigual cultura; en la
constitución de la sociedad colonial tuvo cabida el elemento indígena, que, o
bien aprendió la lengua española, modificándola en mayor o menor grado según
los hábitos de la pronunciación nativa, o conservó sus idiomas originarios, con
progresiva infiltración de hispanismos; durante más de cuatro centurias, la
constante afluencia de emigrados ha introducido innovaciones; y si la
convivencia ha hecho que regionalismos y vulgarismos se diluyan en un tipo de
expresión hasta cierto punto común, las condiciones en que todos estos factores
han intervenido en cada zona de Hispanoamérica han sido distintas y explican
los particularismos. El estudio del español de América está, por tanto, erizado
de problemas cuya aclaración total no será posible, sin conocer detalladamente,
además de la procedencia regional de los conquistadores y primeros colonos de
cada país —hoy explorada en buena parte—, su definitivo asentamiento, sus
relaciones con los indios; el desarrollo del mestizaje, las inmigraciones
posteriores y la acción de la cultura y de la administración durante el período
colonial y el siglo XIX. Mientras tanto, ofrecemos al lector un resumen de los
datos que hoy se poseen y de las cuestiones lingüísticas hasta ahora
suscitadas.
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